Breve introducción a este post:
Soy el único ser despierto en esta casa; Geno durmiendo y Javi en la cancha. Me planteo "Qué buen momento para escribir en el blog! Podría escribir sobre el cumpleaños de Javi (que fue ayer), sobre que Geno está enfermo, sobre lo mismo que siempre, bah" Me planteo que para qué tener la tele en cualquier canal para hacer ruido de fondo, que para eso mejor poner música. Me siento a la compu, abro el Media Player, me dispongo a elegir algunas canciones.
FIN DE LA INTRODUCCIÓN.
Pasamos al post en sí:
Cuando yo era chica / adolescente, consumía mucha música. Principalmente en inglés, desde que aprendí a masomeno' manejarlo. MTV competía cabeza a cabeza con Sony en la categoría "canales más vistos en el tele de mi cuarto", y estaba al tanto de los lanzamientos de CDs de los artistas del momento. Todo lo esperable para la edad, creo.
Veía a mi mamá no conocer ningún tema de los que cantábamos, no estar al tanto de nada, no escuchar música propia, y hasta -horror!- olvidarse la letra de sus temas preferidos. Me parecía la debacle total en la vida de una persona, el indicador certero de "andá armando el testamento, porque tu hora ha llegado".
Pues bien, chicas, debe ser mi momento también. Porque hoy, al elegir las canciones de mi vastísimo archivo, me di cuenta de que todas, y cada una, me recuerdan a algún momento pasado. A alguna persona, lugar o situación de 1992 a 2010. ¿Ven adónde está el problema? La última canción que me genera algo es (brace yourselves) una de Casi Ángeles, porque recuerdo estar embarazadísima y al pedo y verlo todas las tardes.
No estoy consumiendo música. No estoy conociendo música. Las novedades musicales me llegan básicamente a través de Glee, porque, para colmo de males, lo único que estoy mirando en la tele es Graduados... que tiene banda de sonido ochentosa!
Es impresionante cómo todo, todo lo que escucho mientras voy escribiendo me transporta a esos momentos particulares, y lo que me está preocupando es que si hasta aquí llego mi amor, ¿no habrá nada que me retrotraiga a hoy, en el futuro? Justo a estos años tan lindos, tan especiales, tan significativos...
Paren. Me acabo de dar cuenta de que estoy diciendo boludeces. Por supuesto que habrá canciones que me devuelvan a estos momentos. Sólo que no ya no serán Alanis, Coldplay, Bersuit o Lilly Allen quienes lo hagan.
Estoy completamente segura que voy a volver acá, cual cápsula de tiempo o Efecto Mariposa, cuando escuche a Adriana cantando "El Sapo Pepe", a Piñón Fijo y sus greatest hits, y, lo digo con vergüenza, a Panam cantando sus canciones indescriptibles.
Así será. La época de mi vida comprendida entre [2012-año en que nos quedemos solos en casa] estará inapelablemente marcada por las preferencias musicales de Geno y algún otro vástago que vendrá.
Y ahora entiendo, claro, que eso fue exactamente lo que le pasó a mi madre.
Perdón, má. Te prometo que la próxima hacemos una maratón de Serrat y música clásica.
Mostrando entradas con la etiqueta Musicalizando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Musicalizando. Mostrar todas las entradas
sábado, 28 de abril de 2012
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Y no me quedo nunca más sola...
Cuando escuchaba "Vos sabés", la canción de los Fabulosos Cadillacs, esa parte, que prometía erradicar la soledad por siempre, me parecía de lo más promisoria. Ahora me doy cuenta a qué se refieren: Nunca.más.sola. Aunque lo intentes. Llevás a tu hijo con vos, incluso cuando no lo tenés con vos. Siempre unas cuantas neuronas dedicadas a pensar si estará bien, si hice bien en dejarlo, si alguien me estará puteando por tener que cuidarlo. No quiero que nadie se canse de él, quiero que todos lo sigan amando como hasta ahora, quiero que este equilibrio que hemos logrado no se rompa nunca.
Pero ponele ahora, J está en comida post fútbol con los amigos, yo comí acá con una amiga pero ya se fue. Antes me hubiese empezado a hacer la cabeza con estar sola, la angustia, la boludez de siempre. Ahora no estoy sola, y no sé qué es peor, porque el baby duerme, o sea, cero interacción posible, pero por otro lado, ahí está, dependiendo de mí. No puedo, por ejemplo, decidir ir a bañarme, porque la Ley de Murphy indicaría que justo-justo cuando me termino de poner el shampoo, el niño se despertaría a los gritos demandando a su madre. Dormir sería una buena opción, pero presiento que se va a dar algo similar. No sé bien qué estoy esperando, entonces, la verdad. No me decido, y ya son las 12:18 y la mina acá escribiendo estas pavadas.
Wow, acabo de descubrir que puedo escribir sin mirar el teclado. Juro que hasta hace un tiempo no sabía. Superpoder que me dio la maternidad?
Etiquetas:
Me myself and I,
Musicalizando
Suscribirse a:
Entradas (Atom)