Es verdad, este no fue lo mismo que el primero. No hubo tanto esmero, tanta preparación previa, ni un solo juego. Pero fue más significativo, más íntimo, más parecido a lo que soy hoy. Igual, mi mamá volvió a aportar la decoración...
Yo hice mi humildísimo intento de souvenir... La onda es que cuando las mujeres que estuvieron ese día se enteren que Vitto está por llegar -fuera por el medio que fuera- enciendan la vela y piensen en nosotros.
Mi hermana menor se recontra jugó con el catering... Panqueques de Nutella, yes, please, today and tomorrow as well!
Y por supuesto hubo regalos, muchos! Aunque pedí explícitamente que no llevaran. ¿Por qué? Porque tenía pensado obligarlas a todas a pasarme sus secretos de cocina (fácil, obvio, que estamos hablando de mí después de todo) con degustación incluída, para nuestros primeros días en casa de a 4.
Y si bien no hubieron juegos, sí las desconcerté a todas pasando una cinta celeste que las unía. JURARON que era un juego, pero no! Cuando estuvieron todas conectadas, me paré en el centro y les expliqué que esa era una materialización del círculo de protección que yo siento alrededor mío y de Vitto. Todas estas mujeres, desde mi ahijada bebé hasta mis 2 abuelas, pasando por toda mi familia, familia política y amigas, son las que me sirven de apoyo todos los días. Vieron esa frase de "It takes a village to raise a child"? Bueno, no podía estar más de acuerdo. Y ellas son mi aldea, mi soporte real y afectivo, y sin ellas no podría criar uno, muchísimo menos DOS hijos.
Para cerrar la tarde, después de escuchar historias de partos y maternidades varias, invité a las que quisieron a estampar su mano en mi panza, también a modo de protección, y a escribir una palabra/deseo para Vitto.
Y eso fue todo. Poca producción, pero infinito amor.
(Y quiero cerrar contándoles que todo esto fue inspirado por este link que me pasó Renata hace un par de meses... Gracias Reni! Vos también sos infinito amor!)
PD: Casi muero cuando vi que Avril vaticinaba el nacimiento para hoy... Por suerte le debe andar fallando la antena, porque si este chico nacía hoy, no tengo idea de adónde lo iba a poner, ni qué ropa iba a usar!
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miércoles, 31 de julio de 2013
martes, 9 de julio de 2013
33/40: ¿40, dije?
Todo sigue bien aquí en planeta Bebé Enorme. Ayer me repetí el estudio preferido de las embarazadas, la curva de la glucosa, para dejar tranquilos a todos los que insisten con que el tamaño del bebé se debe a una diabetes del embarazo. Veremos.
Además, a la tarde me hice la ecografía número mil de este período. Fuimos a Cegyr, un centro de fertilidad de Capital, a ver al ecografista más recomendado por mi obstetra. Y ¿adivinen qué me dijo? Sí! Que Vitto es un bebé grande! Esta vez el número de la suerte de los percentiles fue 95, pero a esta altura estoy curada de espanto. Lo que me shockeó un poco fue el siguiente diálogo:
Dr: ¿Qué fecha de parto te dieron?
Yo: Por FUM era el 27 de agosto, pero en la última ecografía que me hicieron me lo adelantaron un poco...
Dr: Sí, sí, claro...
Yo: ...para el 24 de agosto.
Dr: ¿Para el 24? [Me mira sorprendido, mira su pantallita, me vuelve a mirar] A mí acá todo me da para el 2 de agosto.
Yo: Ah.. jaja jeje jiji qué bueno... Eso sería más o menos a las 36 semanas, ¿no?
Dr: Sí, sí, semana 36.
Yo [A Javi]: Mañana cumplo 33.
O sea. Yo no sé bien qué implica este cambio de fecha, qué me quiso decir el señor ecografista, ni qué me dirá mi obstetra cuando lo vaya a ver el 18. Solo sé que mi hijo hasta ayer a la tarde no tenía ni moisés donde dormir, que la ropa que tengo para él está metida en cajas y cajones o tirada arriba de lo que será su cuna de más grande, que nunca se me cruzó por la cabeza empezar a pensar en un bolso para llevar al hospital, y que la fecha un poco me inquieta, sí.
Pero todo esto me aceleró el proceso de enamoramiento con mi segundo hijo; el pensar que puede llegar a faltar menos de un mes para verlo de repente hizo que me dieran muchas muchas ganas de conocerlo. Me descubrí hablándole y cantándole, cosa que no había hecho hasta ahora ya que, claro, todas las palabras y canciones eran para Geno.
Aquí y así estamos, cayendo en la cuenta de que si esta no es la recta final, son los últimos 200 mts. Después de darle tantas vueltas al asunto, dejé de pensar en la cesárea, recibiré lo que venga de brazos abiertos, si es lo mejor para mi hijo.
El viernes terminan las clases, y comienza mi licencia. No voy a descansar mucho, pero voy a ocupar mis días con una de las tareas más lindas: el preparar mi casa, mi corazón y mi vida para recibir a un segundo centro del universo.
Además, a la tarde me hice la ecografía número mil de este período. Fuimos a Cegyr, un centro de fertilidad de Capital, a ver al ecografista más recomendado por mi obstetra. Y ¿adivinen qué me dijo? Sí! Que Vitto es un bebé grande! Esta vez el número de la suerte de los percentiles fue 95, pero a esta altura estoy curada de espanto. Lo que me shockeó un poco fue el siguiente diálogo:
Dr: ¿Qué fecha de parto te dieron?
Yo: Por FUM era el 27 de agosto, pero en la última ecografía que me hicieron me lo adelantaron un poco...
Dr: Sí, sí, claro...
Yo: ...para el 24 de agosto.
Dr: ¿Para el 24? [Me mira sorprendido, mira su pantallita, me vuelve a mirar] A mí acá todo me da para el 2 de agosto.
Yo: Ah.. jaja jeje jiji qué bueno... Eso sería más o menos a las 36 semanas, ¿no?
Dr: Sí, sí, semana 36.
Yo [A Javi]: Mañana cumplo 33.
O sea. Yo no sé bien qué implica este cambio de fecha, qué me quiso decir el señor ecografista, ni qué me dirá mi obstetra cuando lo vaya a ver el 18. Solo sé que mi hijo hasta ayer a la tarde no tenía ni moisés donde dormir, que la ropa que tengo para él está metida en cajas y cajones o tirada arriba de lo que será su cuna de más grande, que nunca se me cruzó por la cabeza empezar a pensar en un bolso para llevar al hospital, y que la fecha un poco me inquieta, sí.
Pero todo esto me aceleró el proceso de enamoramiento con mi segundo hijo; el pensar que puede llegar a faltar menos de un mes para verlo de repente hizo que me dieran muchas muchas ganas de conocerlo. Me descubrí hablándole y cantándole, cosa que no había hecho hasta ahora ya que, claro, todas las palabras y canciones eran para Geno.
Aquí y así estamos, cayendo en la cuenta de que si esta no es la recta final, son los últimos 200 mts. Después de darle tantas vueltas al asunto, dejé de pensar en la cesárea, recibiré lo que venga de brazos abiertos, si es lo mejor para mi hijo.
El viernes terminan las clases, y comienza mi licencia. No voy a descansar mucho, pero voy a ocupar mis días con una de las tareas más lindas: el preparar mi casa, mi corazón y mi vida para recibir a un segundo centro del universo.
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