viernes, 13 de mayo de 2011

Dancing with myself

Nunca viví sola, y a esta altura y si todo sale bien, no creo que alguna vez lo haga. De la casa de mis papás pasé a vivir acá, y al principio, cada vez que J se iba, yo también encontraba adónde ir, o quien viniera a acompañarme. Cuando no podía hacer ninguna de estas cosas, sufría, la pasaba mal, contaba los minutos y segundos que faltaban para la hora que había dicho que volvía, y si se pasaba, ¡fin del mundo! Escándalo, llanto y acusaciones de abandono de persona.
Después vino G, y todo se puso peor. Peor en el sentido de que ya no es tan fácil salir de casa, hay que pensar mil variables y cosas que llevar y las posibilidades de programa se achican. Así que sábado tras sábado, la eterna discusión: ¿qué necesidad hay de irse de casa 4 HORAS cada fin de semana, para jugar un torneo de fútbol mega amateur que no le importa a nadie salvo a los que juegan? ¿Por qué siempre se tiene que ir a almorzar con los amigos, antes o después del partido, jueguen a la hora que jueguen? Es una discusión que ninguno de los dos va a ganar nunca. Yo suelo inclinarme por pensar que el que gana es siempre él, porque se sigue yendo, pero la verdad que volver a casa y encontrarse sistemáticamente con una mujer que no te sonríe ni te habla bien hasta el día siguiente -o hasta que a ella se le cante, la verdad-, tampoco es negocio. Digamos que empate técnico, con el malestar que conlleva. La verdad que hacer cualquier cosa que te gusta y te hace bien, pero seguida de reclamos incesantes, te debe opacar bastante el placer de hacerlo, ¿no?

Bueno, esa era la parte negativa de la historia. Estoy trabajando sobre el tema. En realidad, yo sé cuál es la solución: encontrar algo que me cause la misma felicidad que el fútbol a J, y que no sea leer blogs! Eso nunca me va a dejar de gustar, pero en este momento necesito una actividad que me saque de casa. Estuve a punto de empezar una serie de encuentros para mejorar la conversación en Inglés. La idea me entusiasmaba muchísimo, pero a último momento me quedé afuera. Malo para mí, malo para J, porque una vez más, se tuvo que aguantar mi humor todo el sábado, el cual seguramente hubiese sido distinto si yo hubiese tenido un rato para mí. Me voy a poner las pilas en encontrar algo mío, y mientras tanto, voy a seguir disfrutando de los miércoles. Todo lo malo que representa el fútbol los sábados, lo tiene de bueno a mitad de semana. J se va a las 7 a trabajar, como todos los días, pero en vez de volver a las 9 como siempre, vuelve a las 11. Oh, the bliss. G generalmente no está despierto más allá de las 8:30, lo cual me da un margen de 2 horas, 2 horas y media, para mí! Para mí, que nunca viví sola! Le agarré el gustito, les digo, y ahora espero ansiosa ese día... hasta me pongo mal cuando llueve! ¿Y qué hago de tan genial esos días? Precisamente, una de las mejores cosas que tiene, es que nunca hago lo mismo! Mi regla tácita es no prender la tele, y disfrutar sin prejuicio de la música que tengo ganas en el momento. Canto y bailo por la cocina mientras me preparo para comer lo primero que se me ocurre... Leo, escribo, planifico la semana, ¡la paso bárbaro! Ok, no es que esté pensando en cuánto me gustaría vivir sola de verdad, no es para tanto, pero les aseguro que este cambio de actitud ha mejorado muchísimo mi semana. Me hago acordar a la promoción del Santander Río: en mi casa también rige el Súper Miércoles Mujer!

10 comentarios:

  1. Ooops.

    Blogger anda mal.

    A ver si me acuerdo...

    Ternura! :D

    Con los años, te vas a dar cuenta que la respuesta a "La verdad que hacer cualquier cosa que te gusta y te hace bien, pero seguida de reclamos incesantes, te debe opacar bastante el placer de hacerlo, ¿no?" es NO. Porque ellos no sienten culpa nunca si hacen algo que les gusta. No son como nosotras!

    Ya. Espero que Blogger ande bien ahora! Besos!

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  2. jaja me parece perfecto que empieces a bucar cosas que te hagan feliz a vos! y obvio que mientras él se quede con G....nada de llevarlo con vos....

    Un besot y a disfrutar del jueves también!

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  3. Yo nunca viví sola pero hace unos años que trabajo desde casa, que es casi lo mismo. Por lo tanto, desde la llegada de Poroto no sé lo que es estar sola. Tampoco sé lo que es salir cuando se me ocurre. Así que ni bien pude busqué una actividad sólo para mí un día a la semana, que estoy intentando llevar a dos.

    Es más que necesario!

    Así que bienvenidos los miércoles mujer, y si hay otro día más, mucho mejor!

    beso

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  4. Yo todavía sigo lidiando con eso. Como vos, también pasé de vivir con mis padres a compartir casa con mi marido, y me costó (y me sigue costando) estar sola los días en que il Samurai se va a sus clases de aikido (dos veces por semana, dos horas de clase cada vez, con el correspondiente commuting ida y vuelta). Al principio me iba a lo de mis viejos a tomar mate, y medio como que disimulaba, pero no puedo pasármela haciendo eso. La cosa se puso peor cuando dejé mi trabajo de 9 to 5 para trabajar como freelancer en casa... me fui dando cuenta de que no soporto estar tanto tiempo sola.
    Para paliarlo, a veces salimos de compras con madre, a veces me duermo una megasiesta (cuando se puede, el trabajo apremia) y a veces me miro una película mientras plancho. Patético, lo sé. Trato de no reprocharle porque es algo que a él le encanta y, además, él no me reprocha cuando los sábados a la mañana yo desaparezco para ir a mis clases de italiano de 4 horas...
    Ahora, con la llegada de la cachorra vamos a ver cómo me las arreglo. Esta semana estuvimos de vacaciones los dos y todo fue heavenly... preguntame de vuelta la semana que viene cuando la rutina vuelva a apremiarme jejeje

    Paciencia, no? y quizás ponerme a bailar por la casa con Makiko, voy a tomar tu consejo.

    Besos!!

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  5. Ya somos tres las que pasamos de la casa paterna a la casa marital (y yo que pensé que era raro en estas epocas no haber vivido sola un período).
    Lo que no me pasa es que no me guste quedarme sola. Siempre me encantó que se fueran todos (un rato se entiende) y hacer lo que se me cante.
    Ojo, tal vez tiene que ver con que siempre viví en departamento; es cierto que en Pinamar, donde pasábamos dos meses al año, y un poco más también, era una casa y no se me hacía muy simpático quedarme sola, por miedo más que nada, en el country tampoco, aunque se supone que hay un poco más de "sensación de seguridad" (igual tampoco pasa seguido).
    Pero quitando el tema "miedo, inseguirdad" siempre encuentro algo que hacer estando sola. Sí me molesta que mi marido viaja por trabajo muy seguido, pero ahí ya es distinto; además porque tengo que ocuparme sola de MC y otras cuestiones que deja él, que si viviera sola no tendría.
    A mí en este momento la cabeza no me da para mucho curso ni encuentros de conversación ni nada parecido, pero trato de hacer listas con lugares donde siempre digo "debería ir a..." y nunca lo hago: confiterías, librerías, shoppings, etc. Cuando MC tenía más o menos la edad de G y yo volvía a trabajar estaba re pilas y siempre que volviá agarraba a MC y nos íbamos a algún lado. Después las cosas se me complicaron bastante y ya no lo hacía casi nunca, ahora que probablemente los lunes no vaya más a mi 2º trabajo, tengo el firme proposito de recuperar los paseos vespertinos, ojalá me dure el entusiasmo.
    Besos!

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  6. El comentario de Alicia, que era demasiado bueno para dejar que Blogger lo lleve a la dimensión desconocida (¡me hizo pensar mucho!). Acá está:

    Ooops.

    Blogger anda mal.

    A ver si me acuerdo...

    Ternura! :D

    Con los años, te vas a dar cuenta que la respuesta a "La verdad que hacer cualquier cosa que te gusta y te hace bien, pero seguida de reclamos incesantes, te debe opacar bastante el placer de hacerlo, ¿no?" es NO. Porque ellos no sienten culpa nunca si hacen algo que les gusta. No son como nosotras!

    Ya. Espero que Blogger ande bien ahora! Besos!

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  7. Bella, Lola, la verdad que sus comentarios me hacen sentir mucho menos sola! Es bueno saber que a muchas nos pasa eso de que no nos guste que se vayan, sea por trabajo, por otra actividad o lo que sea... Ayer, sábado, J se fue a su inamovible fútbol y yo me la banqué como una reina, porque me busqué cosas para hacer mientras tanto... y pasamos un fin de semana muy lindo! Creo que encontré la clave, espero mantenerla! Y disfrutarla mientras G sea portable y llevable a cualquier lado, claro!

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  8. Bueno, yo comenté pero el sr blogger me censuró.
    Caracho.

    Yo también pasé de la casa de mis viejos a vivir con Concubino, pero como laburo en casa hace varios años sé lo que es estar la mayor parte del día sola, y la verdad me encanta.
    Desde la llegada de Poroto eso desapareció y debo confesar que me pesa bastante (y muchas veces me la agarro con Concubino que dentro de todo hace su vida sin muchos cambios y quizás no entiende lo que es estar todo el día con el niño), por eso ni bien pude empecé a hacer una actividad una vez por semana e intento llevarla a dos.

    Disfrutá de los miércoles mujer, y si podés amplialos a otro día.

    beso!

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  9. Dancing with myself @nostalgia!

    En cuanto al tema, viviendo solo, mi opinión no vale mucho. Pero es como todo, ahora que soy libre (de hroarios) "extraño" la rutina, y hasta siento que me hace falta para estar encarrilado en todo.

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  10. Mate, anoto, anoto. Estoy pensando en corte y confección. Si tan sólo mi abuela viviera cerca... No, de verdad lo digo, eh? Me gustaría sentirme útil. ¿Vos qué hacés?

    Santi, ¿la nostalgia es por el flog? Si es así, ¡qué memoria! Es lógico extrañar la rutina, no sabés cuánto deseaba estar en el cole cuando G era recién nacido!! Después te acostumbrás a lo que sea que estés viviendo en el momento, ¿no?

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