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domingo, 5 de mayo de 2013

The Potty Wars: Return of the Potty

You guys, no quiero quemar mi buena suerte, pero esto va tan bien. Geno pasó a usar pañales solamente para dormir; ya fue 2 días al jardín sin ellos y todo. Acabamos de volver de almuerzo familiar en un restaurant, y fuimos al baño 5 veces. Ok, eso no fue divertidísimo, pero de las 5 veces que fuimos, 3 hizo pis y una vez caca! Jaja, pobres de ustedes, que vinieron acá esperando leer algo mínimamente interesante y se encuentran con el parte diario de las deposiciones de mi hijo. Prometo que pararé pronto.

Yo le había prometido su mayor anhelo en la vida, un skate azul, para su cumpleaños. Pero como septiembre queda lejos y esto me era más beneficioso, la semana pasada se lo cambié por la primera vez que hiciera caca en la pelela. Porque eso, claramente, estaba siendo un conflicto para él, como supongo que será para la mayoría de los reclutas del baño. Pues bien, ayer fui la madre más sonriente entrando a la juguetería a pagar NOVENTA pesos por una vieja y querida patineta de plástico, manifestando, por supuesto, que era lo más cool y canchero que un chico grande como él podía tener. Les debo la foto, o el video, de Geno andando en su skate. Se cree mil.

Por todo lo demás, la vida sigue muy bien. Javi ayer instaló finalmente una mesada de mármol en nuestra cocina, para reemplazar a la horrible, vieja y ondulada de melamina que teníamos. Así que yo también me creo mil con mi mesada nueva. Y él se cree más mil porque la instaló con la ayuda de su papá y arregló solo una parte que perdía, entonces sabe que es mi héroe y el súper hombre de la casa.

Este martes cumplo 24 semanas de embarazo y me debo otro update blogger de cómo viene ese tema (spoiler: viene grande, bastante grande).

Quisiera escribir acá más frecuentemente pero cuando tu vida gira alrededor de la caca y el pis ajenos, cuesta hacerlo interesante...



martes, 23 de abril de 2013

The Potty Wars

Yo no sé si es el momento. Sí sé que esto es algo que no puedo forzar, como hice con el chupete. Esto es algo infinitamente más serio, más delicado, un proceso más lento e intrincado, y no sé si estamos listos. Pero lo vamos a intentar. Vamos a probar a ver si podemos, finalmente, decir adiós a los pañales.

Leí que el embarazo de la mamá no es el mejor momento para intentarlo, pero la idea de tener dos hijos en pañales me da un poco bastante mucho vértigo. Y para cuando llegue el verano, que muchos coinciden es la época ideal, Geno, además de un hermanito, va a tener ya 3 años. Que es mucho, o que está bien, no sé.
Pero a mí me sigue rondando la idea de que es el último gran ítem a tachar de la lista antes de pasar a la próxima etapa de su vida.

Hasta ahora, sólo habíamos hecho un tímido intento en el verano, y Geno respondió bárbaro saliendo de la pileta para hacer pis en el pasto a cada rato. Pero volvimos, y sin pasto y sin pileta, se acabó la motivación, y ahí quedamos. Después le compramos un adaptador de inodoro de Winnie the Pooh, y no sé si a mi hijo le cae tan mal el oso como a mí, o que no insistimos lo suficiente, pero eso no prosperó.

Hace unas semanas, de visita en la casa de su prima, Geno descubrió una pelela en el baño y un poco flasheó con la idea. Y yo, por vez número 3 millones, tuve que tragarme mis declaraciones de que no pensaba limpiar pis y caca de una palangana de plástico, y ahí fuimos a comprarla. Amorosa, azul, elegida por él. Esto fue el domingo.

Ayer y hoy, Geno fue con pañales al jardín (porque qué culpa tienen las maestras) pero en cuanto llegó le pusimos calzoncillos -de piratas, por si morían por saber- y esperamos lo peor. Lo peor, todavía, no llegó. Lo peor, claramente, sería haber tenido que juntar caca de infante del piso o del sillón, y, aunque me hago la preparada para afrontarlo, cómo me va a costar. Por el momento, Geno ya usó la pelela SEIS veces para hacer pis, y tuvo un accidente en la cocina hoy a la tarde. Not bad, if you ask me. Yo cruzo los dedos mientras trato de tomármelo con toda la soda posible. Sé que eventualmente lo logrará. Solo espero que sea relativamente pronto.

Para cerrar el post, les dejo 2 cositas que podrían ser consideradas dentro de la serie "Cosas que dice Geno":

1. Cuando le rompemos las bolas para que vaya a hacer pis y accede, pero no le sale nada, dice "No anda pis". Me mata.
2. Ayer, mientras Javi hacía zapping, apareció en la tele el programa Todo o Nada. Geno, que quiere saber absolutamente todo, nos preguntó "¿Quién es ese?" "Guido Kaczka", le respondimos. El pibe, ya totalmente traumatizado con el temita, quiso corroborar lo que había escuchado: "¿Hizo caca ese chico?" (Por las dudas le dije que sé, que había hecho caca en la pelela y que su mamá estaba re contenta y le había dado un premio, porque uno nunca sabe de dónde pueden venir los modelos a seguir de nuestros hijos, ¿no?)

domingo, 6 de enero de 2013

El día D

Finalmente llegó el día D... o el Día R. Vinieron los Reyes!

Como dijo Nikita en los comentarios anteriores, se armó le hecatombe, el debate del año, el mismo que se arma en mi vida real cada vez que aparece este tema... La única diferencia es que en la vida real mis interlocutores no se pueden poner una bolsa en la cabeza y decir cualquier cosa disfrazándose de anónimos.

Creo que por teorizar o generalizar no fui demasiado clara en cómo hacemos las cosas en casa, o al menos cómo hicimos este año.

Pasamos Nochebuena en lo de mi mamá, y como Geno se nos dormía, empezó a abrir regalos tipo 22:30. Algunos eran de parte de alguien en particular, otros de Papá Noel, dependiendo de la preferencia de cada uno. El 25 a la mañana, yo le di mi regalito diciéndole "Feliz Navidad" y chau picho.

Para Reyes, como dije, no compré nada. Pero me parece que Javi lee secretamente mi blog y le llegan los posts al mail, porque minutos después de haber publicado mi oda anti Reyes, espontáneamente empezó con el cuentito del pasto y el agua y los regalitos, y obviamente empezó a cebar al niño, que en su puta vida vio un camello pero ya entiende el concepto de "regalitos" a la perfección.

Así que, considerando que fue Javi quien compró una pistola que dispara pelotitas y un chaleco salvavidas mientras yo dormía la siesta, lo dejé que armara todo el circo, sin involucrarme. Anoche, por algún motivo, Geno no quería pisar el pasto de casa para buscar una pelota, pero cuando Javi le propuso juntar pastito para los Reyes, lo hizo sin dudarlo un segundo. Después el agua, después las ojotas... y Geno se pasó el resto de la noche tratando de convencer a alguno de mis amigos a que lo acompañaran a hacerse el dormido al lado del pasto así venían los camellos, que contaba incansablemente con los deditos: "Uno... dosh... tesh!"

Hoy a la mañana, después de pasarse a nuestra cama, quiso acompañar a Javi a preparar la mamadera, y aquí viene mi confesión: yo también salí de la cama para verle la cara cuando no encontrara el pasto. Fue lindo, como que no entendía nada, y después flasheó y alucinó con el regalo porque era lo que él quería desde que le regalaron lo mismo a su primo para Navidad.

Así que bueno, mi postura al respecto es mucho más laissez faire que convencerlo cruda y abiertamente de que nada de eso existe. Porque si esto 100% de acuerdo con un comentario, es con el de Lola: los chicos aprenden de la cultura que los rodea y van a creer lo que quieran hasta cuando ellos quieran. Sabía esto por las teorías sexuales de la infancia pero no se me había ocurrido trasladarlo a estas figuras. Lo de Papá Noel Geno lo trajo del jardín, estoy casi segura, porque sin haberle dicho nada en casa, un día vio la imagen en una publicidad y gritó "PaNoel!!". Lo mismo pasó con el Gangnam Style, dicho sea de paso.

Así que no, quédense tranquilas que mi hijo no va a andar despedazando sueños en el jardín (?) Pero cuando se le rompa el corazón, tarde o temprano, yo voy a ser la que le diga: "Hacé memoria Geno. Mami fue la única que jamás te mintió." Porque todo esto de la maternidad, como todos sabemos, en última instancia se trata de mí y nada más que de mí".

jueves, 3 de enero de 2013

Yo contra el mundo: Papá Noel

Mi hermana encontró esta carta en 9gag y me la mandó por facebook (por favor no vayan a 9gag, te fríe el cerebro y se roba incontables horas de tu vida si tenés la edad y el humor adecuado):

My cousin found out that Santa isn't real.

Para las que se quejan, traduzco: "Querido Papá Noel (es decir, Mamá y Papá): Los odio, y odio la Navidad. Ustedes la arruinaron!"

¿Por qué habría mi querida hermana de mandarme semejante cosa? Porque sabía que necesito este tipo de pruebas en la lucha contra molinos de viento que estoy librando contra el mundo. Verán, si fuera por mí, Genaro asociaría Papá Noel a Coca Cola y al concepto de la Navidad en general, de forma abstracta y sin ninguna relación a regalos. Pero hete aquí, que el padre se ha declarado fan Nº1 de la mentira organizada y no me permite llevar a cabo mi deseo. 

¿Por qué no me cierran todas estas farsas de Papá Noel, Reyes, Ratón Pérez?

1. No me gusta mentirle descaradamente a Geno. No me gusta decirle que hay alguien observándolo, que mire el cielo buscando renos, que escuche atentamente a ver si distingue los pasos DE NADIE, porque NO HAY FUCKING NADIE. Sí, ya sé, la carita de ilusión y qué sé yo, pero para eso le digo que están por llegar Piñón Fijo y el campeón mundial de pool, que para él son igual de ídolos. Para qué ilusionar a alguien con mentiras. No. Es como cuando me dicen que hay helado y es sólo de crema americana.

2. A mí todo ese circo, más que ilusión, me daba miedo. Vamos. Alguien mágico, con renos drogados que vuelan por el aire, que se mete en mi casa (ni hablar de un ratón que se mete EN MI CAMA), ja ja, qué amor, qué divinos los regalos, pero me daba pánico. Interno, obvio, jamás admitido, obvio, pero un nudo en la panza y un solo pensamiento: "Que vengan ya-ya-ya los regalos así se termina todo este asunto de una vez por todas". Me ayudan a confirmar esta postura las miles de fotos de niños llorando despavoridos a upa de los Santas de todos los shoppings del mundo.

3. Como muestra la carta de la foto, muchas veces hay indignación posterior, aunque, ok, no es para taaaanto como escribió ese chico. Pero sí se dan las conjeturas que hacemos una vez que nos damos cuenta de que se nos estuvieron cagando de risa en la cara todos estos años. "¿Y entonces cuando poníamos el pastito para los Reyes...?" "¿Y esa vez que vino Papá Noel a las 12?" "¿Y las cartas que le escribía?" (Respuestas: lo tiré a la basura, era el tío Pedrito, y las tiré a la basura en mi trabajo, para que no las vieras). Pura crueldad. Además, en una exhaustiva encuesta que vengo realizando, abrumadores resultados indican que el 98% de la población recuerda el momento exacto en el que descubrió la mentira y vio, por primera e indiscutible vez, que la gente es una mierda.

4. La injusticia social. Los chicos hacen sus listas de regalos, piden motos, aviones, casas de Barbie equipadas, qué sé yo. Algunos obtienen lo que pidieron, otros no. Y ahí es donde, año a año, los niños pobres confirman que Papá Noel, como el resto de la sociedad, quiere más a los niños ricos. ¿Cómo explicamos esto? ¿Por qué, si fuiste igual o más bueno que el hijo del CEO de la empresa de tu papá, Papá Noel a vos te trajo un autito de plástico y a él toda la escudería Ferrari a batería? ¿Eh? ¿Eh? 

5. El agradecimiento. Esta es una cuestión más personal, pero me rompe las soberanas re pelotas tener que hacer regalos que nadie va a valorar, porque todos irán en nombre del gordo ese o de los otros 3 aprovechadores de gloria. Yo quiero que Genaro sepa quiénes pensaron en él, quiénes se tomaron el tiempo de ir a elegirle un regalo que lo haga feliz. Quiero que le vean la cara de alegría cuando abre el paquete, pero que también reciban el beso, el abrazo y las gracias. Y que al otro día, él pueda identificar cada juguete por quién se lo regaló. Por supuesto que llegado el momento, los papás de mis ahijados tendrán la plena libertad de decidir si me dejan darles mis regalos en mi nombre o serán más tradicionales, pero yo ya avisé que con Geno, cada uno puede elegir si decirle "Tomá, te lo mandó Papá Noel" o "Tomá, me costó plata y esfuerzo pero te quiero y espero que te guste, lo cuides y juegues mucho". Mi regalo de Navidad para él, que fue bastante austero, fue de parte mía. Javi le compró un super auto a pedales para que se haga el langa en la placita, y le dijo que se lo trajo Papá Noel. Allá él. Vamos a ver cuánto aguanta en su postura a medida que pasen los años y Geno entienda que el forro de papá es el único que no le regala ni un mísero caramelo para Navidad. Mue-je-je.

Ahora se viene Reyes. Yo no le regalaría nada, la verdad, porque todavía no entiende y no necesita nada y qué le cambia, pero es más que obvio que alguno va a caer con un regalo. Mi posición es la misma: si querés, te da las gracias a vos. Si no, contribuís a crear un monstruo capitalista que cree que merece que le lluevan regalos de parte de figuras míticas gratuitamente, sólo por ser lindo, y seguramente después crecerá con la idea de que la vida le debe algo, pero todo bien, eh? Decile lo que quieras, posta.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Llegaron, pasaron y se fueron

Hace 3 días ya que volví a trabajar. En cuanto entré al salón y vi a los chicos, se me pasó la fiaca y las poquísimas ganas de volver. Como dije en el staff room en el recreo, eso es lo genial de trabajar en algo que te gusta realmente.

En fin. Sé que abandoné el relato de los días de vacaciones prematuramente, pero ustedes ya estaban entendiendo la idea. De los días que me quedaron, me faltó contar del viernes y sábado en lo de Lila, primero sola y después acompañada por marido e hijo. Tengo dos bombones que me bancan en todas, y no me extraña que el menor haya derretido a más de una.

Estos 15 días con Geno fueron mucho más, y mucho mejores de lo que esperaba. Por fin puedo decir que las vacaciones volvieron a ser vacaciones: despertarnos tarde, hacer un poco de fiaca y mimos en la cama, empezar el día tranquilos, desayunar con tiempo y dedicarnos a jugar. Lástima que los primeros días teníamos solo mi compu, y el niño no es muy fan de compartir, y lástima que justo estos días coincidieron con el comienzo, o el adelanto exclusivo, de los famosos Terrible Twos.

Javi y yo, y todos los íntimos, en realidad, estamos anonadados con este pibito. Cómo se está largando a "hablar", en su chino básico pero inagotable, cómo corre con el estilo más gracioso que vi en mucho tiempo, cómo hace caso y cómo desafía, cómo nos hace reír todo el tiempo y cómo se ríe con cosas cada vez más sofisticadas. Recién hace unos pocos días logró algo que puede parecer chiquito, pero para mí era un tema de mini-preocupación: unir palabras para empezar a esbozar frases. Él era todo, "mamá mamá mamá", o "meme meme meme", pero el mirarme a los ojos y decirme "mamá, meme!", chau, flash total. Y de  esa primera vez en que dijo "¡Bien, papá!" para festejar la finalización de la cortada de pasto, ya no paró. Y las frases se van complejizando, y mi cabeza se sigue volando.

Me fascina ver cómo razona. Para dónde sale disparado cuando le digo algunas cosas. Cómo cualquier sapo es Pepe, pero no cualquier ratón es Mickey. No sé, pavadas. Genaro no es un genio, y eso me encanta. Me copa haber sacado boletos en primera fila para ver la maravilla que es un nene normal, común y corriente, crecer y desarrollarse. Alucino al pensar que esto recién empieza, y, por suerte, no me hago mucho la cabeza pensando que esto, en realidad, empezó hace casi 2 años, y yo estoy cayendo del todo recién ahora. No sé. Cuando Geno era un recién nacido yo tenía otros rollos, más míos, y no pude conectarme con ese aspecto de la maternidad. No estaba para estar mirándolo 20 horas por día. Ahora pienso en un futuro posible capaz quizás 2do baby, y todo se me antoja distinto. Creo que lo voy a disfrutar de otra manera, porque estoy parada en un lugar bastante distinto del que estaba en septiembre de 2010. No quiero cantar victoria, pero hasta me atrevería a decir que estoy mejor.


miércoles, 25 de julio de 2012

SAHM for 15 days: Días 9, 10 y 11

DÍA 9 - LUNES

La semana nos agarró vagos de nuevo... Nos levantamos tarde, al mediodía nos fuimos a la casa de mi mamá hasta la noche. La verdad, no estuve mucho con Geno ese día, al menos no espiritualmente... Mi cabeza estaba en otro lado, y lo dejé medio en banda. Por suerte estaban mamá y mi hermana Cande para darle la bola que yo no le di. Y bueh, al menos lo admito.

DÍA 10 - MARTES

Ese día jugamos a la mañana con esas bolitas de gel que se usan para mantener las flores vivas por más tiempo, ¿las ubican?
Lo bueno fue que a Geno le encantaron; jugó un montón y se re divirtó tocándolas...






¿Lo malo? Seguro ya adivinaron... El muchacho no tardó mucho en descubrir que al pisarlas, las simpáticas pelotitas se convertían en un gel asqueroso imposible de limpiar.... Yeah, good times.

A  la tarde y noche, tuvimos el cumple de mi amiga M, en el restaurant de su papá. Por suerte, Geno es el primer niño del grupo, y por eso hay varias tíamigas dispuestas a cuidarlo cuando sus padres se hacen bien los boludos y miran para otro lado cuando el pibito se baja de la sillita alta y se pone a correr por todos lados. Gracias chicas, prometo que algún día les devolveré el favor...

DÍA 11 - MIÉRCOLES

Hoy las cosas están medio heavies por el motivo que voy a explicitar a continuación:


No quiero/puedo hacer nada hoy. Estoy completamente desganada. Ni la cama, ni los platos, y mucho menos las experiencias sensoriales. Geno se está portando mal últimamente, pero dejo la discusión sobre qué significa portarse mal a los 2 años, para futuros posts. Por lo pronto, hoy, estoy agotada, de la nada misma. Planeo ir a tomar el té a lo de mi suegra, y después, no sé. Sentarme a que vuelvan las ganas. Wish me luck.

domingo, 22 de julio de 2012

SAHM for 15 Days - Combo 4: Días 5, 6, 7 y 8.

DÍA 5 - JUEVES


El jueves fue un día muuuuy tranqui para madre e hijo; traté de tomar los consejos de Mai de relajarme y gozar, y, tal como lo había supuesto, el relax en esta casa es sinónimo de computadora. YouTube, Tutitu, Pingu,  y nos vemos dentro de dos horas, cuando vuelvas a requerir mis servicios maternos. Fail.   



Por suerte, esa tarde llegaron los abuelos y la tía del nativo digital, muertos de ganas de verlo, así que al menos salimos de casa para ir a visitarlos. Ese día aprendió a dar besos de grande, los que todos conocemos, ya que hasta el momento solo daba unos besos babosos mientras decía "aaabuá". Pero eso es de bebés, y él ya es re grande...

DÍA 6 - VIERNES

Para compensar la relajación del día anterior, el viernes hicimos dos experiencias sensoriales (no se preocupen, nada tan grave como el óleo calcáreo...)
A la mañana, mamá sacó de la librería móvil una cajita debidamente identificada, voligoma y papel.


¿Qué les insinúa esto? Of course, collage!



Le gustó la idea de sacar absolutamente todos los papeles y desplegarlos en el piso, y cuando me vio a mí compenetrada en mi arte, decidió probar él también. Elegía colores, cortaba, me pedía ayuda para poner la voligoma, y después pegaba donde le pintaba. Estuvo bueno, pero a ustedes no les puedo mentir... Al ratito de empezar, mientras yo seguía enganchadísimao pegando, me di vuelta y vi esto:

"Y si vieja, todo bien con tus papelitos, pero CARRRRRRRS".

Estos fueron los resultados finales:

¿Cuál es cuál? Lo dejo a su criterio.

Al mediodía vino nuevamente mi amiga T, y después de almorzar, nos dispusimos a hacer un súper experimento.

Agregamos los ingredientes...

Pusimos mucho cuidado y concentración...

Y NO PASÓ ABSOLUTAMENTE NADA.
Esperábamos esto:
Y NO PASÓ NADA.

Llegamos a la conclusión de que le pifiamos porque usamos una especie de "crema oxigenada"en vez de agua idem. La cuestión es que nos re bajó la moral el súper fail, así que nos contentamos con mezclar vinagre con bicarbonato de sodio y colorante y verlo efervescer. (Si inventé palabra, sorry).







Acá dimos por finalizada la experiencia porque la joda había pasado a ser pasar el contenido de un recipiente al otro usando una cuchara, y notarán el lago que se estaba formando a su alrededor...

DÍAS 7 Y 8 - SÁBADO Y DOMINGO

Los pongo juntos porque los pasamos como cualquier otro fin de semana: almuerzo con la familia de Javi el mediodía, siesta familiar, sábado a la noche cada uno con un plan distinto, (Javi y yo cada uno con sus amigos, y Geno se fue a ver un partido de basket con sus abuelos, y a dormir con ellos también), domingo almuerzo con mis viejos, ooootra siesta familiar, y terminamos el finde cenando con mis suegros nuevamente.  Me encanta que todos los fines de semana sean más o menos así, low key y relajados, pasando tiempo juntos y viendo a todos los que queremos.

Mañana, de vuelta a la batalla doméstica! Stay tuned! (?)



miércoles, 18 de julio de 2012

SAHM for 15 days - Días 3 y 4

 Algunos disclaimers para empezar:

*Si me pongo a editar las fotos no publico más, y convengamos que tampoco soy una genia de la edición, milagros no puedo hacer, así que salen las fotos como vienen: oscuras y movidas.
*Se me perdió un poco de vista el presupuesto porque ayer fui a una casa de cotillón y compré un montón de cosas por $85, pero no me dieron el ticket detallado así que no sé cuánto costará cada cosa. En fin.
*Estoy muy llena de culpa por los comments no contestados, así que me puse al día solo con el último post, y contesté general el anterior a ese. Pero sepan, todas, que les agradezco mil millones cada comentario, que me parece medio un divague responder cada uno individual porque después parece que tengo 50 comentarios y es ficticio, ¿les pasa? Así que prefiero hacer un solo comment al final, respondiendo a todas, cuando me da la vida, que tampoco es tan seguido. Gracias de nuevo.

DÍA 3 - MARTES

No solo tengo la suerte de tener vacaciones de invierno que coinciden con las de Geno, sino que además, el 75% de mis amigas (son 4, la cuenta es fácil) también están libres como el sol cuando amanece estas dos semanas. El lunes vino Memé, y ayer martes, su hermana, T.

Fuimos a comer a Mc (cómo sale el capitalismo últimamente, eh?), y Geno disfrutó de los juegos como nunca antes. Se hizo una amiga unos años mayor que él, y llegué al punto temido por muchas madres primerizas: "Y si no quiere salir de acá... ¿qué hago?" Meterme y sacarlo era posible, pero el escándalo iba a ser tan grande que de solo pensarlo me agarraba jaqueca. Entonces tuve una idea genial: me voy. Pero no la típica amenaza de "me voy": yo me voy. Agarré las cosas y con T. nos fuimos a esperarlo a esa 'pecera' que tienen estos lugares, vieron, cosa de que no podía ir a ningún lado sin pasar por donde estaba yo. Pero él, desde adentro, no me veía. ¿Se creen que le importó? ¿Se creen que salió corriendo, llorando desconsolado porque no veía a su mamá? 10 minutos lo estuve esperando chicas. Le chupó un huevo no verme. Siguió jugando con su amiguita como si tal cosa. Finalmente espié y vi que estaba convenientemente cerca de la salida, así que no tuvo escapatoria. Salimos intactos.


(Foto ilustrativa - tomada otro día - no todo es lo que parece (?) )

A la tarde, Geno durmió una siestita más corta que de costumbre, se levantó y empezó a jugar con los globos que le habíamos comprado. Es fan de los globos, obvio, como casi todos los chicos, ¿no? Lo bueno es que no se asusta cuando explotan.

A la noche fuimos al cumpleaños de mi cuñada. Qué lindo esto de tener hijos independientes que se relacionan libremente con sus primos y hacen su vida mientras mamá charla con otros adultos! Así sí.

Volvimos bastante tarde, así que directo a la cama.

DÍA 4 - MIÉRCOLES

Hoy nos levantamos a las 10. DIEZ. 1-0. Es todo lo que le pido a la vida. Gracias hijo santo.

A la mañana jugamos con masas y unos ¿cortantes? de plástico que compré en el cotillón. O lo intentamos...

 Estos son los cortantes... ehhhm cómo se dice esto chicas?

Sacando la masa...

Revoleando la tapita...

Esto fue lo que consiguió hacer sin ayuda. Un artesano nato, tal como su madre...

Si les soy muy sincera, con los moldes (¡moldes!) jugó 5 minutos, el resto fue un pedido constante de "Golz, golz, golz!", que es su forma de pedir que le arme pelotas con las masas... 

Momento de descargo materno:
BASTA DE PELOTAAAAAAS!!!

Muchas gracias. Continuamos con nuestra programación habitual.

La actividad súper genial que se me ocurrió para la noche fue tomar productos para bebés que tenía por ahí y que estaban vencidos, mezclarlos en una caja de esas de plástico transparente y conectarme con el niño a través del uso de los sentidos menos tradicionales de exploración como el tacto, dándole un marco de seguridad afectiva donde lo sensorial nos permitiera establecer un puente de comunicación afianzando el vínculo madre-hijo. (Lean lo anterior con voz irónica). Y miren los resultados:

 Lo que teníamos: gel sanitizante, talco y óleo calcáreo.

Arrancamos con el óleo, después agregamos el talco. ¿Ven cómo sale la foto? Temo que todo el cuarto de Geno está cubierto ahora de una capa de talco. *Genious*.

Metemos mano...

Wooooooow!

}
¡Más talco!

El jean ya empezó a sufrir las consecuencias...

Esa gota está en off side...


No hay más óleo ni talco... metamos esto!

Le limpié la mano con algodón... Tiro el algodón a la mezcla y volvió a meter la mano!


Quienes me siguen en Twitter habrán visto que colapsé en un momento... Había engrudo por todos lados, especialmente en la ropa de Geno, nuevita y linda!

Por suerte nada fue tan grave, el niño fue directo a la bañadera, y la ropa ha sido rescatada por estas habilidosas manos quitamanchas. Lo único que lamento es la pérdida de la caja en sí... Bah, no pierdo las esperanzas, pero ¿adivinen qué? El óleo calcáreo, es aceitoso, ergo, ¡no se limpia con agua! La situación es crítica chicas.

La experiencia en sí estuvo muy buena, Geno se divirtió y estaba feliz y asombrado por lo que estaba pasando. Para la próxima, si hay próxima, tengo que pensar mejor el atuendo del protagonista, y en cómo carajo pienso limpiar a todos los caídos en batalla.

Hasta la próxima entrega! Chau chau!

lunes, 16 de julio de 2012

SAHM for 15 days - Días 1 y 2

Por si alguna no captó la sigla, SAHM significa "Stay at Home Mom", o madre de tiempo completo, o madre que se queda en casa con los chicos, o... bueno, entienden. Yo no podría sostener esta forma de vida por un tiempo prolongado, pero llegan las vacaciones y acá estamos.

No hace falta aclarar que estos 15 días me tienen mucho más entusiasmada que los del año pasado. Por un lado, porque Geno es más grande, más participativo, ¡camina! y muchos etcéteras más. Y por otro, yo este año trabajo el doble que el pasado, por lo tanto tengo doble necesidad de dejar de escuchar el constante "Miss Ana Miss Ana Miss Ana" que me acompaña en tiempo de clases.

En fin, aquí estamos, el niño, la gata, la casa y yo. 15 días para pasar en casa mientras mi santo marido sale a ganarse el pan. Repito, como experiencia piloto está buenísima, pero siempre sabiendo que en agosto volvemos a la rutina.

Hice un poco de research sobre actividades para hacer en casa y con toddlers, siempre teniendo en cuenta que tenían que ser fáciles y rápidas, y con cosas más o menos accesibles.

Acá les muestro los 2 primeros días de la Operation Holidays 2012.

DÍA 1 - DOMINGO

Los domingos son siempre días de familia. Vamos a la casa de mis papás y nos quedamos ahí casi todo el día, o, en realidad, hasta que juega Boca. Pero esta vez mis viejos se habían ido a Bahía Blanca, y después de muchísimo tiempo, nos encontramos en casa, sin plan. Enseguida recurrimos a amigos, que siempre están, y arreglamos para salir a almorzar. De ahí sucumbimos al espíritu capitalista y fuimos a gastar plata a un shopping.


PRESUPUESTO: Más o menos $30 en 15 minutos.
MATERIALES NECESARIOS: Tolerancia al shopping y a los ruidos de este tipo de lugares.
RESULTADOS: Bastante satisfactorios, no le cambió la vida ni fue un drama sacarlo de ahí, pero se divirtió y anduvo en varios modelos de carruajes.

DÍA 2 - LUNES

Hoy fue el primer día de vacaciones per se, ya que el fin de semana estuvimos los 3 juntos, como siempre. Nos levantamos bastante tarde, -salimos de la cama a las 10-, desayunamos, jugamos un poco, y vino Memé a visitarnos. Almorzamos con ella y se fue para la hora de la siesta, que, lean bien, DURÓ 3 HORAS, y tuvo que ser finalizada activamente por el padre cuando volvió de trabajar.

Cuando Javi volvió a irse, di lugar al mini-craft del día, una pista de autos muy basiquita robada de Pinterest:


PRESUPUESTO: $0, tenía todo en casa.
MATERIALES NECESARIOS: Papel madera, marcadores.
TIEMPO DE ARMADO: Menos de 5 minutos.
RESULTADO: Fracaso estrepitoso. Geno ama los autos, pero está en la etapa de revolearlos, hacerlos chocar, tirarlos lo más lejos posible. Estuvo menos de 3 minutos hasta que lo rompió definitivamente. No apreció el amor de mamá, el esfuerzo de la investigación en Pinterest, la valentía de hacer algo con sus inútiles manos. Sigo creyendo que es algo copado para hacer, pero con chicos más grandes, que se relacionen con los autos de otra manera. Quizás el año que viene lo vuelvo a intentar, para algo me tiene que servir hacer público este gran fail materno, ¿no?

Mañana les cuento si me animé a otra cosa.


domingo, 17 de junio de 2012

Haciendo la tarea

Las mamás no-creativas, o no habilidosas con las manos, como es mi caso, temblamos cuando abrimos el cuaderno de comunicados del jardín y vemos notas como la que nos llegó hace unos días. Nos pedían nada más y nada menos que armáramos una bandera de la familia (!!), pero no una bandera argentina, una propia nuestra, que mostrara los valores que nos identifican. Recontra chan. Porque no es que no tengamos claros nuestros valores, es que no tenemos idea de cómo plasmarlos en una hoja tamaño A4, blanca, usando la técnica del collage, o témpera, o acrílico, o lápices de colores! Pánico instantáneo, que lógicamente hizo que pateáramos en encargo hasta el último momento: hoy.

Y lo bien que hicimos, porque Javi se iluminó y tuvo una idea que me compró de entrada. "¿Y si ponemos nuestras 3 manos, con témpera?" Yo agregué "Dale! Y alrededor los dedos de toda la familia". Y digo que estuvimos genial en dejarlo hasta hoy, porque con el tema del Día del Padre, vimos a todos-todos, de los 2 lados!

Acá les dejo el modelo terminado.



Y acá, la explicación que anexamos para el jardín:


El valor más importante en nuestra familia, es, precisamente, la familia. Es la que nos da identidad, haciéndonos quienes somos.
Elegimos representarnos a través de nuestras manos. En el centro, nosotros 3: nuestras manos siempre unidas, entrelazadas. Alrededor nuestro, el aporte de todos los abuelos, abuelas, tíos, tías, primos y primos de Genaro, que son muchos!
Tenemos la suerte de estar bien acompañados en todo momento y su apoyo y amor son lo que más valoramos.

No sé si hay algo más por agregar. Estoy tan agradecida de que Genaro crezca sabiendo que tiene tanta gente alrededor, con quienes puede contar incondicionalmente. Me atrevería a incluir a mis amigas en esta lista, también, pero por motivos técnicos no pudieron ser de la partida de la bandera.

Quiero que mis hijos siempre sepan que tener dos familias grandes, fuertes, bien constituidas, imperfectas, enquilombadas, incondicionales, es el regalo más grande que podés recibir. 

domingo, 10 de junio de 2012

On having girls

Finalmente lo supimos: mi amiguísima amiga M. está esperando a Felicitas. Yo no podría estar más  contenta con la noticia, porque ella se merece tener una hija. Yo no.

Sé que M le va a enseñar a esa nena cómo ser mujer, y yo nunca podría. Acá me saco todas las capas de feminismo existentes en mí y me dedico a esos indicadores inapelables de la femineidad. Porque M es inteligente, talentosa, profesional, decidida, emprendedora, autosuficiente por sobre todas las cosas. Y yo, pongámosle, casi que podría decir lo mismo de mí. Pero en ella existe otra dimensión, que yo no tengo, y que, en parte, ella ayudó a hacer crecer en mi interior.

M tiene, por ejemplo, un estante lleno de cremas que usa. Mil doscientos millones de perfumes que se pone todos los días. Trescientos tipos de maquillaje que sabe cómo usar. Sabe peinarse. Sabe vestirse. Sabe arreglarse para una fiesta y para un asado, también. Tiene un cajón lleno de tangas diminutas, y aunque todavía me cuesta creerle, me dice que eso no significa que sea una trola reventada, sino que está bien usarlas, sea para todos los días o para una ocasión especial. Sabe hacerse la french y tiene siempre las uñas prolijas. Me insistió para que me empezara a depilar con cera, algo tan básico que yo nunca había hecho. Sabe cocinar, conoce el nombre de todas las verduras y la consecuencia que cada alimento tiene en su cuerpo. Sabe hablar con los hombres, en plan amistad y en plan levante, y sobre todas las cosas, sabe también hablar de mujer a mujer. Tanto tanto, que fue a la primera persona, fuera de mis parejas, a la que le conté EL problema de mi vida. Y ella me escuchó, y un poco se rió de mí, minimizándolo, y yo le agradecí a la vida por habérmela mandado.

Si ustedes son como ella, se estarán sorprendiendo de que yo pueda admirar todas estas cosas de mi amiga. Pero son precisamente las cosas que ella me enseña, las que yo trato de aprender pero son difíciles de incorporar de grande.

Entonces pienso en Feli, en la suerte que tiene de haber elegido una mamá tan femenina, que le va a transmitir todas estas cosas sin que ella se dé cuenta, como estoy segura de que hizo su mamá con M, y así seguir una tradición familiar que veo de lejos, y con fascinación.

Definitivamente, M se merece una Feli. Y la Madre Naturaleza fue de lo más sabia en enviarme a Genaro a mí, porque todavía tengo mucho que aprender, mucho trabajo terapéutico para hacer antes de animarme a la tremendísima responsabilidad de criar una hija tan íntegra, tan completa como yo la sueño. O como yo la veo a M, que es más o menos lo mismo.

Yo me voy a encargar de cuidar a Feli de Geno, especialmente, porque supongo que le va a costar compartir la atención que hasta ahora es toda para él, y temo represalias. Y la voy a querer con todo el corazón. Pero además, secretamente, voy a estar prestando mucha, mucha atención a la relación madre-hija, por si la Madre Naturaleza en algún momento decide que llegó mi momento, que en la cancha se ven los pingos, y que es hora de dar el examen más difícil de mi vida.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Self-sufficient

Avisito parroquial: acá en la trastienda seguimos muy pendientes de la campaña de juguetes. Hasta hay nombre y todo! La tengo a la ingeniera Martínez armando una base de datos de colaboradoras y demases, a la diseñadora Clarita dándole los últimos detalles al logo, y al alma mater, a La Dueña (porque si yo soy Susana, mi madre merece ser Mirtha) buscando institución a la cual contactar. Hablando de eso, ¿alguien tiene contacto más o menos directo o conoce algún hospital u hogar de niños al que podamos ayudar? Porque ganas tenemos de sobra, pero nos está costando ese detalle!


Hola a todas, ¿cómo andan? ¿Cómo se arreglaron toda esta semana sin mis posts? Se ve que me creí la de Susana y decidí hacer un programa semanal... Esperemos que no se repita, al menos hasta que termine el 2do trimestre y yo vuelva a caer en esa vorágine llamada boletines.

Que no escriba no quiere decir que no ande leyendo y comentando sus blogs, y he notado con HORROR que nadie me "pasó" el cosito ese de los Siempres y Nuncas, así que, ¿saben qué? Voy a hacer como dicen en el Código de Ética del Club Leo, y voy a pensar en el error antes que en la mala intención. Claro, chicas, fue eso! Se equivocaron! Bueno no importa, no pasa nada, acá estoy yo, la siempre comprensiva, para reparar el olvido.

Procedo entonces a presentar mi nueva y mejorada (?) versión de la Lista, esta vez aplicada a la maternidad, que para eso estamos, ¿no?

1. Mi corazón SIEMPRE da un salto de orgullo y alegría cuando le tiendo la mano a Genaro y él la agarra. Caminar juntos, tomados de la mano, es la imagen más patente que se me ocurre para demostrarme a mí misma que mi hijo creció, crece, está creciendo, que más me vale que me apure a decirle bebé muchas veces porque medio que el término ya le va quedando chico...

2. Hablando de quedar chico, yo SIEMPRE tengo que consultar con alguien, generalmente con Javi, si la ropa de Geno ya le empezó a quedar pequeña. "¿Esto le sigue entrando?" Es mi frase de cabecera a la hora de vestirlo. No sé, no me doy cuenta sola...

3. Hablando de solo, yo NUNCA dejo solo a Geno ni en la bañadera, ni en el auto. "Duh", pensarán las madres normales, "eso es de lo más básico que escuché". Pero si me conocieran, si supieran lo colgada y liberal que suelo ser con mi hijo, y vieran lo estricta que soy en este punto, podrían darse cuenta de lo importantísimo que es para mí.

4. Tan importante como el tema de la educación al saludar, que es algo que, quizás no tan casualmente, no me gusta hacer a mí. Verán, yo SIEMPRE hago que Geno salude con besos a cada persona presente en la habitación cuando llegamos o nos vamos de algún lado. Por un lado, porque es su marca registrada y la que derrite a grandes y a chicos, y por el otro, porque así me ahorro dar besos yo misma. No me gustan, no hay caso, che.

5. Tampoco tiene caso hacerme la Maru Botana y decir que me re pongo las pilas con la comida que le doy, porque eso es algo que NUNCA hago. Por ejemplo, nunca me calenté por hacer que el chico renegocie su odio hacia las verduras. "Y bueh, si no le gustan, no le gustan", es aparentemente mi pensamiento totalmente erróneo.

6. Y hablando de cosas que a mí no me gustan, en el top 5 entrarían seguramente los perros (oh! I know). Pero se los juro por Ashton, chicas, que yo NUNCA quisiera pasarle esa aversión al gordo. No les estoy diciendo que mi casa se va a convertir en dog-friendly cuando el señorcito así lo requiera, pero al menos quisiera que él no les tuviera el miedo/recelo/rechazo que les tengo yo...

7. Si hablamos de rechazo, uno de mis grandes miedos es que Geno no quiera tanto a su abuela paterna como a mí mamá. Claro, mamá es la que lo cuida todas las mañanas, la que le enseña cosas nuevas, la que pasa con él horas y horas y lo conoce tanto como Javi y yo. Peeeero, eso no quita que mi suegra lo adora, y si no lo ve tanto es por cuestiones operativas. Así que yo SIEMPRE le hablo a Geno de la familia de Javi, en especial de la abuela pero también de sus tíos, tías, primos y primas, de las que tiene bastantes!

8. Hablando de familias numerosas, eso es algo que yo NUNCA quise ni me interesó formar. 1 hijo, genial, 2 hijos, como para cumplir con la formalidad social y tener un compañero de juegos y códigos, pero that's it. Esto creo que lo pensé siempre, pero ahora que estoy más cercana a esa realidad, se los vuelvo a firmar donde quieran.

9. Esto lo hago ahora, pero planeo continuarlo cuando sean 2: yo SIEMPRE le rompo las bolas a Genaro para que guarde sus juguetes. Al principio era todo un gran caos en su cuarto; nadábamos en un mar de juguetes hasta que algún bendito día alguien iba y tiraba todo en unos cajones que tenemos. Un día me agarró la loca, clasifiqué, separé, y cada cosa tiene un lugar asignado. Así que, chiquito, si sacás los bloques, sabés adónde van después. Y no, hasta que no vea el último ladrillo en el balde, a los autitos no te acercás ni con puntero láser. ¿Soy muy guacha? Disclaimer: yo lo ayudo a juntar, pero si él no participa activamente, hasta ahí llegó mi amor.

10. Finalmente, hablando de amor, yo NUNCA creí que iba a ser capaz de sentir tanto, pero tanto tanto por otra persona que no fuera Mr. Kutcher. Ja. Bueno, quería meterle un poco de humor porque me crispa lo cursi-mami-bebé-centro-del-mundo, pero ustedes me entienden, ¿no? A las mamás les hablo, ¿ya saben lo que estoy diciendo, no? Todo eso, irrepetible, inexplicable, que te hace ser parte de este club súper complejo adonde la entrada es gratis, y la salida imposible.

Ahora hagan como yo, y háganlo si tienen ganas! Que nos vengan a buscar con el copirait, que nos vengan!

jueves, 3 de mayo de 2012

Por ejemplo

Hoy Javi twitteó sobre algo que le pasó en la calle (qué modernosos somos, me entero de lo que hace mi marido a través de redes sociales!):

Resulta que iba él muy contento en el auto con un compañero de trabajo, cuando ven que la conductora de la camioneta que iba adelante baja su ventanilla y arroja al viento, muy despreocupada, el envoltorio de su alfajor. Si hay algo que nos envenena, que nos quema las vísceras y las dendritas, es este tipo de conducta retrógrada y orangutanada. Sabrán disculpar el tenor de mi relato, pero posta, me caliento más allá de toda educación. ¿Por qué, por qué, por qué hacen estas cosas? Seguramente esta señora tendrá su camioneta impecable mientras mi pobre autito es de lo más parecido a un basurero municipal sobre ruedas, pero ¿¿¿por qué???

En fin, la anécdota continúa con Javi bajando su propia ventanilla y gritándole "Se te cayó el papel!" y con una señora desesperada por recuperar el susodicho. Claro, ella entendió que se le había volado algún papel importante, algún documento, algo así. Terminó deteniendo el tráfico, tirándose a la vereda para bajar y ver bien cuál habría sido el bendito papel que había perdido. Mi heroico marido hizo perder 5 minutos de su vida a una forrita que decidió que era preferible deshacerse del papel de su alfajor en el momento que esperar un rato y tirarlo donde corresponde. Serves her right.

Quizás inspirada por esto, o porque finalmente pude leer los quichicientos posts que tenía en espera, y eso incluye los de blogs organizativos, la cuestión es que decidí que era el momento de evacuar el banco que tenemos en la puerta de casa, que estaba íntegramente cubierto de porquerías varias que aguardaban ser llevadas a lo de la suegra de Memé, una hippie extraordinaire local que se encarga de todas esas cosas.

Fuimos los 3, y me sentí muy orgullosa cuando el hippie que nos atendió se puso feliz al ver que había separado la basura correctamente: envases PET transparentes por un lado, de color por otro, cartón en otra bolsa, el papel separado, las botellas de vidrio en una caja aparte... Casi se muere cuando le mostré que le había sacado el espiral a una cartilla de OSDE. Alumna ejemplar de Memé, eso es lo que soy.

El resto de la tarde, me la pasé pensando en dos cuestiones. En primer lugar, que me encantaría seguir la onda de Vero Mariani, esa del Vos + Uno, metiéndoles a mi mamá, mi suegra y mis hermanas una bolsa, tote o lo que sea a cada una en su cartera, para que ellas también puedan empezar a decir "No, gracias, no hace falta bolsa". Yo uso unas de Viamo, que me dieron la temporada pasada, que son grandes y resistentes, y me siento de lo mejor cuando las saco en cualquier contexto. También me gustaría que empezaran a separar un poco, un poquito, la basura, pero bueno, tampoco deliremos tanto, vamos con baby steps.

En segundo lugar, empecé a pensar en lo importante que me parece transmitirle activamente a Geno todas estas cosas. No tengo dudas de que la mejor manera es el ejemplo, que si nunca jamás nos ve tirar un papel en la calle, o al menos sugerirlo, y más aún, si ve que su papá hace desorientar a boluditas que no entienden nada, no tiene por qué cruzársele la idea de hacer algo así. Peeeero, creo que también está bueno decirlo explícitamente, explicarle por qué creemos en esto, qué podemos hacer para ayudar, cómo al menos podemos ser un poco menos parte del problema, y un cachito más parte de la solución.

Él es muy chiquito, lo entiendo. Pero qué sé yo, para explicarle que al lavarse los dientes nunca jamás se deja el agua corriendo, porque eso es gastar el agua que necesitamos para vivir... ¿es demasiado pronto? Mostrarle que tiene que hacerse él mismo cargo de cada cosa que tira en el piso, ¿es presionarlo? Hacerle apagar la luz cada vez que salimos de una habitación, es casi un juego para él, pero se va a transformar en hábito, ¿verdad?

No sé, son detalles mínimos que se me ocurren, pero creo que son cosas que ya se pueden empezar a manejar, ¿no? ¿Tienen alguna otra idea? ¿Les parece que soy muy naif por esperar que mi hijo se convierta en el Rey de los Súper Hippies?

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ACLAREISHON, por las dudas: uso la palabra hippie con toda la onda, la admiración y el respeto que me merecen. Go hippies forever!

lunes, 9 de abril de 2012

Pascuas por acá

No sé si alguna vez el tema fue discutido por acá, y tampoco creo que importe demasiado... El tema es que no soy muy religiosa, tirando a nada les diría, y Javi es bastante dejado en ese sentido también, por decirlo de algún modo...

La cuestión es que no nos planteamos ir a misa el domingo, pero sí quisimos compartir con Geno la tradición de los huevos de pascua.

Cuando mis hermanas y yo éramos chicas, cada pascua mis papás nos hacían una "búsqueda del tesoro", graduando la dificultad según la edad de las participantes. Ellos le echaban la culpa a la Coneja de Pascua, que al parecer era una costumbre alemana que había traído mi mamá del colegio donde trabajaba en ese entonces.

A mí todo eso de Papá Noel, Ratón Pérez, Reyes Magos y demases no me termina de cerrar, así que sencillamente le dije a Geno que papá y yo le habíamos preparado una sorpresa en el patio. 

Mi mamá le había comprado una caja con un montón de huevitos, así que compré papel crepe y se los envolví, para hacerlos más grandes y llamativos para el bebé.

Al principio, debo admitirlo, no captó mucho la onda, pero después de un par de pruebas y errores, entendió que todos esos cositos que veía en el patio tenían una de las mejores cosas del planeta tierra: CHOCOLATE!

Me encantó compartir esa mañana de pascua con mis dos amores, seguir la tradición de mi familia y continuarla en mi hijo... y también robarle un poco de chocolate, para qué negarlo.

Espero que todas hayan tenido un lindo fin de semana, religioso o no!

 Pyjama de Mickey, amo cómo le queda, lo hace re bebé!


Alegría total!

El que busca encuentra!

Los huevos también de Mickey, felicidad absoluta...


¿Puedo abrir uno?

 Geno y su botín

Y... ¡adentro!

Agotado después de la comilona

lunes, 27 de febrero de 2012

Stress

El 2011 para mí fue un año muy relajado. Pude disfrutar de marido e hijo, de mis alumnos, de mis amigas, planificar un cumpleaños-bautismo-casamiento sin morir en el intento, salir a comer bastante, ir al gimnasio, a la nutricionista, a encuentros blogger, dormir siestas maratónicas...

Bueno, ¿vieron todo eso? No more. El 2012 viene de stressaso mal, se los digo a fines de febrero, y mi afirmación va mucho más allá de las predicciones de fin del mundo. O sea, que se acabe el mundo también me estresaría considerablemente, claro, pero no necesito llegar a ese extremo.

Finalmente, a raíz de mi doble trabajo, decidimos que la mejor opción era el jardín maternal. Resulta que a Javi no le daba tan lo mismo después de todo; él estaba convencido de que la opción de que Genaro se quedara en casa con alguien que lo cuidara, a largo plazo, iba a ser perjudicial. Eso fue lo que le pasó a él: toda su primera infancia lo cuidaron mujeres en su casa, y después no pudo empezar el jardín hasta que no quedó otra, y aún así, le costó muchísimo adaptarse.

Sé que no es el argumento más válido del mundo, y que, la verdad, a Javi hoy en día no se le nota ningún trauma para adaptarse a ningún lado, pero al menos alguien en esta casa tenía ideas claras y concretas, y no era cuestión de desaprovecharlas.

Así que al día siguiente, mientras al mail me llegaban todos sus comentarios anti-jardín, me dediqué a buscar uno. No es que no tome en cuenta lo que me dicen, no sean tontitas: sufrí con cada uno. Les di la razón mentalmente, y seguí buscando jardín.

Las opciones de jardín maternal en Pilar, y a esta altura del año, no abundan. Así que hice un filtro telefónico, basado en premisas básicas de horarios y locación, y las ofertas posibles se redujeron a 2: el carísimo pero bueno conocido, y el más barato por conocer.

Fui con mi madre a conocerlo: no se los puedo describir. Sólo les puedo decir que mi suegra me hubiese retirado el saludo para siempre si alguna vez veía adónde estaba mandando a su nieto. (DISCLAIMER: Mi mamá quiere que aclare que ella también me hubiese retirado el saludo). La 2da parada fue el jardín caro, que, les juro, después de lo que acabábamos de ver, me pareció una pichincha. ¡Todo estaba limpio! ¡Había olor rico! ¡Los baños tenían el piso sano, y había tapas en los inodoros! Qué maravilla.

Así que bueno, chicas, aún a pesar del voto popular, nos declaramos una monarquía parlamentaria (?) y el chico irá al jardín. Tiene que usar uniforme, va a tener inglés y educación física, y toda su educación -aparentemente- va a estar basada en la educación temprana. Y vamos a pagar un montón de plata para ello.
Y lo voy a extrañar muchísimo. Pero cada reencuentro va a ser especial, ese es mi propósito. Nada de "mamá está muy cansada, no puede jugar". No. Si veo que me estoy convirtiendo en esos seres que viven trabajando y ya no tienen ánimos de tirarse en el piso a jugar a la lucha, habrá que reevaluar la situación. Por el momento, la culpa está actuando como corresponde y me dedico por completo a Genaro cada vez que termina mi día laboral.

Espero no tener que volver a comerme mis palabras, porque les juro chicas, ya lo hice tantas veces en este último tiempo, que tengo tremendo empacho.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Los otros

Genaro ha llegado a esa dulce, dulce edad donde comienzan a distinguir adultos de pares. Donde se presienten, se estudian, reconocen la existencia del otro como igual, se olfatean, se buscan, se acercan... y se sacan los juguetes de las manos.

Porque oh, sí, esta es una gran verdad universal que sólo vemos en los deambuladores pero persiste -en muchos casos- a lo largo de la vida. El juguete más preciado es el que en este mismísimo momento, está en las manos de otro. Y hay que conseguirlo. Ya.

Y ahí estamos las pobres madres, en un eterno suplicar-ordenar-negociar de "Dejá eso, es del nene, mejor tomá este vos..." Qué martirio. Qué difícil cuando tu hijo es la víctima, es el bueno que siempre cede y queda con carita triste, y cuánto más difícil cuando es el que grita y patalea y no descansa hasta lograr tener el objeto preciado en sus manos y ver la carita triste del otro.

Genaro tiene sus días, sus momentos. En general es bastante dócil, pero me ha sorprendido descubrir en él, también, el gen del 'mío-solo-mío'. Por supuesto, todo depende mucho también del "contrincante" de turno. Y lo mismo me pasa a mí.

Cuando se trata de socializar con perfectos extraños, o con hijos de padres demasiado sobreprotectores, no queda otra que apelar al consabido "No, dejalo, vení, hagamos otra cosa..." Hay que mantener firme la postura y rogar que del otro lado haya padres dispuestos a lo mismo. Y cuando no encontrás eso, cosa que nos ha pasado un par de veces, creo que lo sano es alejarse y probar en otro lado. A veces, si tenés suerte, hasta podés ganar algún intercambio copado con padres que te entienden mejor que nadie, que saben exactamente qué se siente el estar descubriendo cosas tan novedosas como la personalidad de tu monstruito.

Ahora, cuando se trata de hijos de amigos, parientes, o personas con las que tenemos la suficiente confianza, mi discurso cambia. El otro día le dije a la hermana de una amiga, que me cae muy bien y tiene un hijo 5 meses mayor que Genaro, que luchaba por sacarle no sé qué porquería que de última no era de ninguno de los dos: "Mirá, ¿a vos te importa que Genaro le pegue a tu hijo? Porque a mí no me importa si tu hijo le pega a Genaro... Dejémolos que se arreglen, no puede ser tan grave..."

A ver. Ya he dicho varias veces por acá que estoy terminantemente en contra de pegarle a un chico, y hasta el momento sigo firme en mis convicciones. Pero cuando la cosa es entre niños, ahí la pienso mejor. Estoy hablando de chicos menores de 2 años, los dos tranquilos, que sé que no van a propinarse más que un ocasional 'sopapo'... No hay demasiado daño posible. No recomendaría lo mismo si estuviéramos hablando de chicos de 10 años que empezaron rugby el mes pasado, claro...

En la corta experiencia que tengo en el tema, les podría llegar a asegurar que los chicos pueden arreglarse mejor sin tanta intervención de los padres. Que están aprendiendo a negociar, sí, que llorarán, quizás... Pero si no hay peligro real, no veo por qué no darles la oportunidad de resolver sus cuestiones a su modo. A mí me sirve también para descubrir y reflexionar sobre las actitudes de mi hijo... A veces me enorgullecen, a veces quiero sacar un megáfono y jurar y perjurar que eso no es lo que aprende en la casa. Pero aún esos momentos me sirven para aprender sobre él... y por supuesto, más sobre mí misma.

martes, 3 de enero de 2012

Genaro

No quiero escribir el post más largo de mi vida, principalmente porque son las 12:09 cuando empiezo a escribir, pero este muchacho se lo merecería.

Genaro es G, para las recién llegadas o las desinformadas. Es mi hijo, el que nació el 2 de septiembre de 2010 y que tantas, tantas emociones ha generado en mí desde el 2 de enero de ese año, día en que me enteré que ya habitaba mi cuerpo.

Los primeros meses después de su nacimiento fueron los más complejos de mi vida. No digo difíciles, porque la verdad que usar esa palabra sería desacreditar toda la inmensa ayuda que recibí, que hizo que, la verdad-verdad, todo fuera mucho más llevadero. Pero complejos, sí que fueron.

Pasar de ser el centro del universo a la teta esclava de quien es realmente el centro del universo, que solamente te estaba usando temporalmente como objeto acarreador, ouch, es un golpe muy fuerte, en caída libre, que para las primeras hijas egocéntricas como yo es muy difícil de llevar.

Después, el tiempo pasa, a las hormonas se las va llevando el Fernet que por suerte podemos volver a tomar. Y un buen día, el pibito te sonríe. Y Oh My God, se te cae el mundo a pedazos, estallás de amor, entendés todo... Pero después quiere upa de nuevo, upa todo el tiempo, nada más que eso, y vos, que seguís estallada del amor, más tarde o más temprano volvés a reconocer que te gustaría hacer uso de tus dos manos, como en aquellas viejas épocas.

Más adelante se empieza a sentar solo, empieza a agarrar las cosas, empieza a agarrar absolutamente todo, se lo lleva a la boca, intentás volver a meterlo en tu panza pero ya es definitivamente demasiado tarde.

Otro día estrena el andador, o empieza a gatear, o lo que sea, pero Oh, Milagro: de repente, hay minutos enteros en los que parece no necesitarte. Ojo, hablo siempre de los momentos a solas con él, porque la verdad, Genaro siempre tuvo momentos en los que no me necesitó, por estar rodeadísimo de familiares y amigos que le bastan y sobran.

Y así van pasando los días, las semanas, los meses, y el calendario me trae hasta acá.

El 6 de diciembre pasado, Genaro empezó a caminar. Y mi vida cambió drásticamente.

Es una guachada lo que voy a decir, pero sinceramente no me importa que sueneasí, porque es lo que siento. El hecho de que él empezara a caminar, el hecho de verlo alejarse de mí, hizo que yo empezara a vivir la maternidad desde otro lugar. Más tranquilo, más feliz, y más ansioso al mismo tiempo.

Tranquilo, porque entendí que todo llega, que él efectivamente se toma su tiempo para hacer las cosas, que todo lo que no hace aún, ya llegará, y si no, no es momento todavía de preocuparme.

Ansioso, porque empiezo a entender que este a bebé que tengo, le queda poco hilo en el carretel de ser llamado bebé, que en cualquier momento lo miro y le digo "Qué lindo nene que sos!". O sea, el tiempo pasa, las cosas mejoran infinitamente, pero todo lo bueno que vamos viviendo en el camino, dura sólo un rato, y mejor que empecemos a disfrutar de cada uno de esos momentos, de cada etapa, de cada logro que pronto es olvidado cuando llega otro más groso.

Y feliz, porque verlo disfrutar de las cosas de la vida cotidiana me da un placer que me cuesta muchísimo poner en palabras. Como dice mi amiga Memé, Genaro es un ser humano que toma sus propias decisiones, que muchísimas veces son bastante opuestas a los deseos de su mamá.

Que tu hijo, ese que medía 2 milímetros en aquellas ecografías, venga por atrás y te asuste cuando estás de espaldas, no tiene precio. Que te busque la palita cuando estás barriendo, que traiga a la cama de sus papás -desde la cocina- el escobillón y la palita un sábado a la mañana, dando indirectas muy directas, que decida que su mini piletita es en realidad un agujero negro adonde deben ir a parar absolutamente todos los objetos de su casa, que encuentre un pote vacío de yoghurt en la mesa de luz y lo vaya a tirar al tacho de basura, que venga con el librito que le leés muchas noches abierto en la página donde está el 'gran perro negro que asustó a Ricitos' haciendo "uuuuu" porque ese es su sonido para decir perro, que mire una escena de autos pasando por la Panamericana y haga su sonido para autos, que entienda todo, pero todo lo que le decís, que coma solo, que duerma solo, que te sepa decir sí o no, que se alegre cuando estacionamos en la casa de sus abuelos, que disfrute más que nada en el mundo de sacar hojas de la pileta, que sepa adónde están las galletitas, la mamadera, los pañales, que dé los besos más tiernos del mundo a diestra y siniestra, casi que bordeando la promiscuidad, que baile solo en cualquier circunstancia, por cualquier música, que se tire de mis brazos a los de sus primos favoritos, que le tire besos a la pantalla y diga Papá cada vez que J aparece en la tele (aunque face to face no lo haga nunca!), que te sepa avisar cuándo tuvo suficiente joda y ya se quiere ir a dormir, que te esconda las pelotas de su pelotero en los lugares más recontra insólitos, que haga desaparecer las llaves del auto en los momentos claves, al punto de tener que irme caminando porque el señorito decidió colgarla de un pasador de la puerta de atrás, que te obligue a chasquear los dedos como hace su abuela cuando en Baby TV pasan música clásica...

Todo eso. Que no se corte nunca, aunque sé que es imposible, porque a todas esas ternuras le seguirán cosas mejores, peores, iguales. Las cosas mutan, avanzan, se renuevan, se reciclan. Pero yo les puedo asegurar por primera vez desde que soy primeriza, que si me dieran hoy el control remoto de Click, no me molestaría apretar pausa y quedarme en este lugar de Genaro y mío para siempre. Y valoren mucho más lo que estoy diciendo, al considerar que lo digo a más de 10 días de empezar mis vacaciones...