martes, 11 de enero de 2011

Live bloggin' from a bar

Cuando me frustro porque J tiene tantas cosas en su vida que lo hacen feliz y no me incluyen, y yo me quiero hacer la que voy a hacer lo mismo, me voy a buscar hobbies o pasatiempos o lo que sea que impliquen salir de casa a estar con otra gente (esta fiesta con amigos y sin ti), siempre llego a la misma conclusión. A mí, la verdad que lo único que me gusta-gusta, lo único que sostengo hace más de 7 años y me veo sosteniendo por muchísimo tiempo más, es esto de los blogs.
Leerlos mucho, comentarlos muy poco, escribirlos cada tanto, y verme absolutamente influenciada por muchas más boludeces de la vida de los otros de lo que debería. De verdad, es triste, pero es el único hábito estable que tengo y que sé que me llena. Me lleva a ser la reina de la procrastination, sí, es bastante loser a decir verdad, pero es mío.
Toda esta introducción para explicar qué gran, gran sacrificio fue para mí estar 9 (NUEVE) días sin conexión a Internet, sin saber qué hacían conocidos o desconocidos, sabiendo que en algún lugar de mi Google reader, los posts se estarían acumulando irremediablemente. Ni hablar de que además estaba en un lugar de playa (que odio), ni hablar de la otitis que me dejó sin dormir, hablar, alzar a G ni hilar pensamientos coherentes durante los primeros 3 días. Ni hablar.
Así que es más que lógico que en cuanto alguien propuso salir de ese God forsaken place para venir acá, ciudad donde viven mis abuelos y que tampoco será una metrópolis pero al menos escucharon hablar del concepto wi-fi, OBVIO que acepté, y OBVIO que a menos de 5 hs de llegar yo ya estaba acá, en este bar, dando rienda suelta a mi única adicción. Encima, para no ser taaaan nerd, cargué todo lo que pude en el Google Reader y me llevé la compu así como estaba, para leerlo en casa. De nuevo, omitamos la parte en que J, para levantar la notebook para que yo pusiera a dormir a G, la apaga al apretar accidentalmente el botón, volviendo todo a 0 y dejándome a mí de nuevo varada en el medio del desierto de la desconexión a Internet. Omitámosla, dije, porque me vuelve a hervirrr la sangre en las venas.
At least ya estoy de nuevo acá, más relajada ahora, con la abstinencia lo suficientemente controlada como para abrir blogger y escribir esta pavada. Obvio que me llevo unos cuantos feeds para leer esta noche. Y obvio que estoy tranquila porque en 48 hs voy a estar de nuevo en mi casa, dando rienda suelta a mi único placer no carnal.

2 comentarios:

  1. Creo que hace siete años ni sabía qué era un blog, así que al menos tu interés es un genuino y sabés de lo que estás hablando.
    Y es un hobby tan respetable como cualquier otro! O acaso decir dos palabras en facebook, ver fotos ajenas o pasarse la vida jugando jueguitos es mucho mejor? Creo que los blogs son un reservoreo natural de cultura en estos tiempos.
    Respecto vacaciones y conexiones, yo mientras estoy acá a mitad de camino (country) si me agarra abstinencia a veces, e internet movil no es la gran solución, aunque zafa.
    Ahora cuando me alejo un poco más es como que instantanemante necesito desconectarme, reecontrarme mucho con los libros de papel y hacer un paseo hasta de ir a comprar un dentífrico.
    Al menos tenés un buen motivo para no deprimirte cuando se acaben definitivamente las vacaciones.
    Besos!

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  2. Yo soy blogger desde 2005 y la verdad es que creo que nunca más voy a dejar de serlo.
    Justo los otros días pensaba, ¿seguiré teniendo blog cuando tenga 50, 60 años? Espero que sí.
    Creo que puedo soportar la abstinencia de internet durante unos 15-20 días, es decir, las vacaciones... pero apenas vuelvo tengo que agarrar la compu y ponerme a revisar mails, blogs, FB porque sino desespero (bueno, casi).

    ¿Está mal? No lo creo. Cada uno tiene sus vicios/hobbies y creo que el nuestro es este.
    ¡Sigamos entonces!

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