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viernes, 3 de febrero de 2012

2 buenas experiencias


¿Ustedes compran cosas por Internet? Yo les confieso que todavía me sigue dado cosita el meter los números de la tarjeta de crédito (de Javi!), pero últimamente, me estoy dejando tentar bastante. Me digo que en estos tiempos, comprar online es lo más común del mundo, que todos lo hacen, que nadie va a estar buscando estafarnos... Bueh.

Para Navidad, encargué el regalo de mi papá en una página local, y aunque ellos se portaron bien, mandaron todo a tiempo y contestaron mis frenéticos mails pidiendo explicaciones de por qué no llegaba antes del 24, el correo estaba saturado esos días y falló. Mi papá terminó recibiendo su regalo el 30 de diciembre, pero al menos estaba en perfectas condiciones, y le gustó.

La chica que se casó el sábado fue mucho más allá, y encargó su vestido de novia a una página china. Les mandó todas sus medidas y ellos le mandaron su vestido. Hubo que llevarlo a una modista local para que se lo achicara 4 talles, pero bueno, de vuelta, al menos hubo vestido!

Las últimas dos experiencias que yo tuve fueron completamente satisfactorias.

Primero, por una página de descuentos, me ofrecían el calendario que les mostré que le regalé a mi abuela, por la mitad de precio. La calidad de las páginas era buenísima, las fotos bien nítidas, y te dejaban personalizar las fechas agregando cumpleaños, aniversarios, o lo que quisieras. ¡Y me llego en menos de una semana! El problema fue que la foto de octubre estaba 'patas para arriba', así que les volví a escribir, les mandé una foto de cuál era el problema, y en seguida me aseguraron que me mandaban otro. Una atención al cliente impecable, me ayudaron en todo, fueron rápidos y efectivos, y el calendario quedó buenísimo. ¡Le damos un fuerte aplauso a la gente de Picoresa!

El segundo caso fue por la página de Mas Oportunidades (yo ni sabía que estaba anotada ahí). Me ofrecieron 100 fotos de 13x 18 a $100. Hice un poco de research y comprobé que este era un muuuy buen precio, así que con un poco de reticencia pero mucha ilusión, mandé 100 fotos del casamiento. Un par de días después, ahí estaban! También, muy buena calidad, y también, una página eficiente y con buena atención al cliente. ¡Le damos el segundo aplauso a los chicos de Imagena!


Se imaginarán que no soy tan fashion como para que alguna de estas páginas me haya pedido que ecriba esto; solo tuve ganas de compartir con quien quiera o necesite, que existen sitios argentinos que ofrecen buenos servicios y productos, incluso con grandes descuentos!

¿A alguien le pasó algo digno de contar con compras online?

domingo, 31 de julio de 2011

Never a SAHM

G gatea hasta mi ropero, abre las puertas, logra abrir los cajones, improvisa un pelotero usando mis medias hechas bolita, después pasa a la ropa interior. Se aburre, va al living, llega a los libros, los tira metódicamente, uno a uno. Después encuentra DVDs, no hay mucho que hacer con ellos una vez que los desparramó por el piso. ¿Qué hay por allá? La cocina, mirá que copado. Un tacho de basura, lo abre, lo voltea, saca lo que puede hasta que lo agarro y lo reto, y lo dejo fuera de su alcance. Lo mismo con el tacho chiquito, el de los pañales, que es su fascinación. Otro cajón, acá hay ollas, buenísimo, saca todas, hace ruido, mucho ruido. Pasa Canela, la gata. La sigue, llora cuando se le escapa, por ahí la agarra, la aprieta, la tortura. Mamá abre la puerta para tirar un pañal afuera. Felicidad instantánea. Mamá cierra la puerta: el sueño terminó. Más llanto. Vamos a jugar a su cuarto, acá hay sólo juguetes, no se le ocurre un lugar más aburrido en el mundo... Volvamos al cuarto de mamá: eso sí que está bueno.

Con perdón a todos los niños y maestras del mundo: QUÉ BUENO QUE SE TERMINARON LAS VACACIONES!!

domingo, 8 de mayo de 2011

Sobre por qué no hay desayuno de domingo y cómo las sobreprecauciones de J nos salvaron la vida

Había una vez un buen padre y mejor hombre –llamémosle J- que luego de bañar a su hijo y ver cómo éste vaciaba el contenido de la bañadera sobre el piso de la cocina (-ampliaremos-) tuvo la buena intención de secar el mismo. Pero hete aquí que este hombre, además de estar lleno de buenas intenciones, es bastante disperso, y al salir al patio de su casa en busca del secador (¿se llama así esto?), notó una pérdida en una canilla exterior. ¿Qué haría él, o cualquiera de nosotros, cuando ve que una canilla del patio, (que no jode a nadie), pierde un poco, considerando que es sábado, son las 8 de la noche, y tenés que limpiar el piso de la cocina? Pues claro, lo OBVIO: ponerse a arreglarla! Recordarán que J sabe un poco de todo y mucho de casi nada en cuestiones hogareñas, pero munido de sus mejores intenciones, se lanzó a la aventura de la plomería.
Después de muchas idas, algunas vueltas, varias puteadas, un par de frustraciones y ninguna victoria fácil y concreta, fui a averiguar qué pasaba. G ya dormía plácidamente en su cuna (-ampliaremos-), y habíamos rechazado 2 invitaciones, pero la noche todavía no estaba perdida…
Fui, decía, a ver qué onda. Le pregunté cuál era la necesidad de resolver en ese momento la situación de una canilla que JAMÁS usamos, qué misteriosa fuerza le impedía dejarlo, no sé, ¿para el día siguiente? J, con su santa paciencia, me explicó que ya no se trataba de la canilla en sí, sino del hecho de que parte de la canilla había quedado en el agujero donde se suponía que iría la canilla y que –blablabla, no sé- toda la casa estaba sin agua y era imposible devolverla sin antes resolver el tema.
Yo, que de plomería sé esto: NADA, tuve una inocente idea. Le dije “J, ¿y qué pasa si probás abrir la llave de paso? Por ahí no pasa nada, y nos estamos haciendo problema innecesariamente…” (sí, le dije innecesariamente, no al pedo, claro, justo). Y él, que es tan bueno, me dijo, “Bueno, mirá, te muestro… vas a ver que sale el agua a chorros de la pared…” Creo, ahora, que lo que yo secretamente quería era precisamente ver cómo salía agua de la pared, esas cosas de boluda que una tiene… Bueno, la cuestión es que J tiró de la llave de paso que estaba en un caño que pasaba sobre nuestras cabezas, con tanto ímpetu que PARTIÓ el caño o algo, no sé, pero de repente la catarata tan pintoresca que yo me imaginaba que iba a ver allá lejos… estaba arriba nuestro, cayendo raudamente! Como J, por suerte, es obsesivo con el tema seguridad en el hogar, en cuanto una gota tocó el enchufe más cercano, el disyuntor cortó la luz. De toda la casa. Ahí vino don Edipo, omnipresente, y yo empecé a gritar “¿Llamo a mi papá? ¿Puedo llamar a mi papá? Ya sé, ¡lo voy a llamar a papá!” Ojo, que tardé casi 7 (SIETE) minutos en hacer efectiva la amenaza y llamar. Papá llegó unos 4 minutos más tarde, cuando la situación ya estaba bajo control: sin agua, sin luz, y con el tanque de agua vaciándose en el garage. Con muuucho cuidado desenchufamos todo lo que había y apagamos las luces, y gracias al súper extra cuidado de J, pudimos reestablecer la electricidad en el resto de la casa, ya que el garage tiene una ¿fase? aparte. ¿El agua? La del garage, ya se secará. La de la casa, sin novedades. Pero por no tener agua por una noche no iba a despertar a G y mudarnos todos a lo de mis viejos. UNA noche te banco sin agua. Y la bancamos.
J estaba tan pero tan angustiado que ni siquiera quiso comer; nos fuimos a la cama y terminamos el día con una copa de Bailey’s a la luz de las velas (de puro románticos, porque ya teníamos electricidad), para relajarnos y ahuyentar las malas ondas (muy hippie).  Mi teoría fue que lo que nos pasó fue una metáfora, nosotros estábamos en cortocircuito (-ampliaremos-), y causamos un ídem. Mi abuela le dijo a J “Nunca la hagas enojar, porque ella con su mente puede causar estas cosas”. Para eso están las abuelas. Para hacernos sentir lindas, flacas, y Carrie.

Cuando esta mañana le pregunté a J adónde íbamos para nuestro desayuno dominical,  sólo me contestó: No tenemos agua. Y entendí que no estábamos para desayuno, costumbres ni tradiciones. Primero lo primero. Y primero está el agua. Pero no sufran por mí, ya está arreglado. Mi plomero favorito no descansa hasta solucionar los problemas que él mismo genera.

Igual, la tradición viene en picada. Lo de hoy, por esto que conté. La semana pasada era 1 de mayo, día del trabajador, por ende tooodo cerrado. Habíamos pensado en ir y armar un picnic en la plaza que tenemos en la esquina, pero hacía mucho frío así que... picnic en el cuarto de Genaro!! Ridículos, I know...

Mate y galletitas. Trés chic.

lunes, 2 de mayo de 2011

No me siento sola al escribir esto. Creo que existe un tipo de persona (quisiera decir mujer, pero no me gustaría excluir a nadie) que se siente doblemente motivado a hacer cosas a partir del simplísimo acto de ponerlas en una lista, bajo el inocente título "Para hacer", o "To Do", si nos ponemos técnicos. Yo soy un perfecto ejemplo de esto que describo. Todos los quichicientos planes que tejo y manejo mentalmente tienen infinitas más chances de  ver la luz del mundo real si fueron previamente anotados prolijamente en algún lado. Hay algo en esa acción de tachar, en esa satisfacción del deber autocumplido, que es difícil de superar.
En fin, estas son las cosas que pretendo hacer durante este largo mes de mayo. Y sí, acéptenlo: voy a poner cosas que son casi obligatorias, así aunque fracase estrepitosamente, al menos algunos items van a estar tachados cuando llegue el 31!

Para mí
*Terminar de leer "On Beauty", de Zadie Smith (ya pasé la mitad, pero lo tengo desde el verano mínimo!)
*Leer "El espíritu creativo" de Daniel Goleman. (Me encantó en la librería, pero desde ese día me mira desde la mesa de luz...)
*Ver todos los capítulos de Glee disponibles al 31/5.
*Comprarme botas/borcegos? marrones.
*Pesar 65 kg (al momento: 67, y en plena dieta).

Para el blog
*Hacer un banner
*Actualizar links
*Escribir al menos 10 posts.
*Empezar a escribir en inglés.

Para el colegio
*Armar el proyecto para el Centro Cultural
*Averiguar por la salida a Temaikén

Para G
*Volver a comprar el perfume de Baby Cottons (que uso como 'apresto' cuando le plancho la ropa!)
*Comprarle/conseguirle nuevos juguetes para la hora del baño.
*Escribir sobre sus más recientes hazañas.
*Armar el librito con recuerdos del Baby Shower.
*Lavar sus juguetes.
*Llevarlo al control mensual en el médico.

Para J
*Acompañarlo a cambiar el regalo de cumple que no le queda.
*Convercerlo de cambiar su teléfono por uno que ande aceptablemente bien!

Para la casa
*Solucionar el tema del frío en la cocina cuando baño a G (¿cortinas?)
*Asegurar el espejo en el cuarto de G.
*Pasar la cajonera de J al cuarto de G.
*Empezar con la "Operación Garage".
*Ordenar el gabinete del baño.
*Ordenar la mesa del televisor .
*Buscar e imprimir frases para el cuarto de G.

Wow. Ok, creo que demostré que los planes y proyectos pendientes que vienen a mi mente con pensar 2 minutos son bastantes... No tengo ninguna esperanza de tachar TODO lo que aparece en esta lista, pero... veremos cómo me va, dentro de 29 días...
Suerte para mí!

miércoles, 26 de enero de 2011

Hoy tocaron vacunas. 3, para ser exactos: 1 en cada pierna y una, por suerte, oral. Se las hicimos poner en la misma farmacia donde yo me daba las correspondientes al embarazo. Me asombra ver cómo toda la valentía que tenía en ese momento se evapora cuando es G el que tiene que padecerlo. Por suerte J estaba ahí, para sostenerlo, hablarle y calmarlo, y yo podía dar rienda suelta tranquila a mi impulso de morderme el labio y mirar para otro lado, rogándole a alguna fuerza superior un único deseo: "que no sufra".

Siempre pensé y dije, cuando se hablaba de los mayores miedos que cada uno tiene, que mi gran gran temor paralizante en la vida era el dolor físico. Y aunque sigo estando segura de que efectivamente el dolor propio (en mi caso, especialmente, el de la otitis) está rankeado alto en el Top 10 de Las Peores Cosas del Universo y Alrededores, ahora hay indiscutiblemente algo a lo que le tengo mucho más pavor: perder a G, o que sea él el que sufra el dolor. Traeme 10 otitis, una atrás de otra, que te las aguanto estoica, antes de pasar una tarde con G dolorido.

Por suerte todavía nunca tuve que vivirlo, y sé que el día llegará y pasará, y más aún, reconozco que toda esta súper revelación es algo más bien básico en la vida de una mamá, pero creo que es como esas etapas del duelo: aunque a todas nos pase más o menos lo mismo, cada una tiene que hacer su propio proceso a su ritmo. Yo, ahora, estoy en la etapa del "reconocimiento de la magnitud que alcanza el poner al otro antes que uno mismo", y así estoy muy bien.

PD: Una vez más, esa frase que me gustó una vez, "most of the things you worry about never happen", se hizo patente en mi vida. G lloró exactamente 4 segundos, 2 por cada pinchazo. En cuanto la aguja salía de su piernita y el dolor terminaba, también el grito. Un santo y un valiente, mi hijo.

martes, 18 de enero de 2011

Sigo en camino con los mini objetivos diarios. El de hoy, ordenar toda la ropa de G, era más largo y complicado, así que tuve que pedir ayuda externa. Mi mamá vino a la mañana a tenerlo (porque G tiene esa extraña enfermedad llamada nomesuelten) y después de comer en su casa, se ofreció a quedárselo ahí unas horas para que yo pudiera volver y terminar. Y así y todo, yo sola y sin interrupciones, la empresa me llevó 2 horas, porque había que rever toooda esa ropa sin clasificar, guardarla, y archivar lo que ya no le queda. La verdad que me llevé varias decepciones, porque encontré ropa que estaba esperando poder 'estrenar' y vi que ya no le quedaba! No me quiero castigar mucho con este tema, lo hecho hecho está, además, realmente no tuve tiempo real para hacer esto antes. También encontré ropa que ahora le quedaría perfecta... pero es de pleno invierno. De esta categoría hay mucho, y eso también me embola. Qué falta de previsión tenía cuando estaba embarazada... supongo que son errores de primeriza de manual. Next time I'll know better.
Y hablando de eso, llegué a dos conclusiones:
1. Toda esta ropa fue guardada prolijamente a la espera de un nuevo bebé propio en un medio-largo plazo, y sólo será dada antes de eso a bebés ajenos de 3 personas muy específicas. Si efectivamente el próximo es el mío, no hay chance de que yo vuelva a guardar tanta cantidad de cosas en mi casa; o alguien las recibe o serán donadas a algún lado (¿cuál? No tengo idea de adónde se pueden llevar estas cosas...).
2. Si mi próximo bebé es mujer, ya tengo decidido hacer un cambio en la nursery y llevarme un varón. Y mirá, ni siquiera creo necesitar robármelo, seguro alguna madre estará encantada de darme a su niño y llevarse a la diosa que sería mi nenita. No termino de escribir esa frase y ya me doy cuenta de la estupidez de la misma. Pero de verdad-verdad, quiero otro varón.

En fin, además de toda la ropa a la que se le pasó el cuarto de hora, G tiene demasiado. Es ridículo que un bebé de 4 meses tenga 5 camisas, 3 jeans, 4 sweaters (que ni ahí llegan al invierno) y n cantidad de bodies de todos los estilos. Lo que más deseo de este nene es que sepa valorar todo lo que tiene, tanto como lo valoro yo.

domingo, 16 de enero de 2011

Progreso

Desarmar arbolito y borrar rastros de Christmas Past: CHECK. Y con G mirando desde su sillita vibradora, bailando reggaeton para entretenerlo. Tripliqué puntos con esos detalles.

Siempre me da la sensación de que estas cosas son muy buenas para mi autoestima, porque serán boludeces pero son pequeños logros diarios que me hacen sentir mucho mejor que seguir acumulando horas de TV. Estoy segura de que ningún productor podría creer que haya gente capaz de ver el mismo material basura (porque ni siquiera se molestan en retocar la edición) tantas veces en el día. Entonces sí, definitivamente, desarmar el arbolito u ordenar una caja llena de cosas varias, por comparación, se vuelve una tarea fundamental en el destino de la humanidad.

Ahora me entusiasmé, y me ilusiono con llegar a hacer algún tipo de menú mensual y hasta ayudar a mi mamá a organizar sus propias montañas de papeles (misión más que imposible, básicamente porque ella no tiene el más mínimo interés...)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Hoy fuimos al banco en expedición familiar, J, G y yo. Llegamos y teníamos unas 30 personas adelante. Súper. G empieza a llorisquear, algunos nos miran, y el señor de atrás me dice "si estás con el bebé tenés prioridad, avisale a la cajera..." Yo, sonrisita tímida mediante, digo "no, no, está bien..."
G empieza a llorar más fuerte (raro en él), J se lo lleva más lejos y yo empiezo a sospechar que esa no es la mejor solución, ya que G no se calmaba, la gente empezaba a molestarse, y a mí me seguían faltando 29 personas!
Vuelvo a agarrar a G, se calma un poco pero igual está evidentemente incómodo y enseguida va a volver a llorar... Justo pasa una empleada del banco que me ve y dice "vos estás para una caja? ahh no, parate ahí adelante de todos que te atienden..."
Listo, la 2da es la vencida, y ahora me lo dijo una empleada del banco, así que ya fue. G en un brazo, la cartera y el bolso de G en el otro, me voy hacia la caja. De repente miro y J había desaparecido, por lo que tuve que hacer literales malabares para sacar la billetera, el DNI, firmar y hablar con el cajero con G a upa!
Lo bueno es que tardamos máximo 10 minutos en un trámite que me hubiese llevado más de 1 hora, pero tanto a J como a mí nos dio muchísima vergüenza... Mientras estuve embarazada nunca sentí que se me debiera dar prioridad, porque la verdad que yo estaba lo más bien y no me hacía nada esperar un poco; muy pocas veces usé los estacionamientos exclusivos y esas cosas. Pero ahora, con G y toda su circunstancia encima, sí pienso hacer uso y abuso de todos los beneficios que pueda, porque realmente todo es más complicado con un bebé a cuestas.
J hoy se fue cuando vio que me iba a poner primera porque pensó "todos van a pensar 'qué vivo éste, en vez de sostener al bebé, pasan primeros'", pero la verdad es que para mí, hoy la prioridad la tuvimos porque es inhumano tener un bebé llorando una hora en un banco, tanto para el propio bebé como para sus padres, las otras personas de la cola, los empleados del banco y la humanidad en general. Así que listo, así se hizo.

No está mal, no?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Aventurándonos al mundo

Hoy nos tocó el control oftalmológico que nos había pedido el pediatra. Para no ir al súper hospital que tenemos cerca, ese en el que nació G, ese en el que inevitablemente tenés que esperar más de una hora porque está sobresaturado, ese mismo, elegí una oftalmóloga del pueblo, que me quedaba a 3 cuadras de casa.

La idea, entonces, era to keep it simple, vamos acá cerca, volvemos, y ya. Pero, por supuesto, o si no habría post alguno, no. Llegamos y en la sala de espera de más o menos 10 sillas, no había asientos libres. Mala señal. Me acerco a la secretaria y mira con cara de espanto el cochecito. "Genial", habrá pensado, "un bebé llorando va a hacer la espera más amena para todos..."

Enseguida me dijo lo obvio: iba a tener que esperar bastante. Y me ofreció lo más lógico: andate y volvé. "Ok", pensé yo, "supongo que es lo menos malo que podría hacer... ¿En cuánto vuelvo?" Así que nos fuimos, con la promesa de volver en una hora.

Era momento de tomar una decisión. Podía volver a casa, 3 cuadras para atrás, o ir 3 cuadras para adelante y llegar al 'centro'. Lo pongo así porque una plaza, un par de bancos y algunos negocios no constituyen algo demasiado céntrico, ¿no? Pero es lo que tenemos por acá. Me decidí por avanzar, y, ya que estábamos, imprimir unas fotos. Al principio, la luz estaba cortada en varias manzanas (just my luck), pero por suerte después volvió y lo logré. Pasé a saludar a la mamá de un amigo -tiempo sobraba- y desde ahí llamé al consultorio. Me pidieron 15 minutos más, volví en 20... y esperé media hora. Ge-nial.

G está perfectamente bien, y obvio que eso es lo que importa, pero estaría igual de bien incluso sin la espera interminable en un lugar no acostumbrado a bebés, donde todos nos miraban con cara de "Lo único que te pido es que no empiece a llorar..." Por suerte éste es un bebé bastante sobreadaptado en situaciones sociales: el pibito te puede aullar una hora sin parar y sin motivo aparente en casa, pero llegamos a algún lugar público donde el silencio es importante (consultorios, un casamiento en una Iglesia, ¡un minuto de silencio en una cena!) y pum, se convierte en uno de los Ángeles de Charlie (?) Hoy, incluso, se durmió una siesta a upa un rato antes de que nos llamaran, y me dejó leer las típicas revistas de sala de espera (de febrero/2008, pero esa no es su culpa...)

Como le dice su padrino, este pibito es un crack.